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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 57

—¿Qué? Betina, ¿por qué piensas eso? —preguntó Frida de inmediato.

Betina bajó la mirada, con una expresión de tristeza.

—Casi no me habla.

Simón también la consoló.

—Betina, tu hermana acaba de llegar a esta casa. Todo, incluyéndonos, es nuevo para ella. Necesita tiempo para adaptarse.

—Así es, Betina —añadió Frida—. Tu hermana parece fría por fuera, pero tiene un gran corazón. No la malinterpretes.

Betina se mordió el labio en secreto. Por cada cosa que ella decía, sus padres daban diez excusas a favor de Almendra.

—Papá, mamá, ya entendí. Fui yo la que malinterpretó a mi hermana. No se preocupen, de ahora en adelante me llevaré bien con ella y las cuidaré a las dos.

Al escucharla, los corazones de Frida y Simón se derritieron.

Betina era tan comprensiva. Habían temido que la llegada de Alme la hiciera sentir mal, pero ahora veían que sus preocupaciones eran infundadas.

—Betina, eres una hija maravillosa.

Betina sonrió y se acurrucó en el brazo de Frida, mimosa.

—Bueno, papás, abuelo, descansen. Una amiga me invitó a salir esta noche, pero volveré pronto.

—Claro, hija. Ya di la orden, mañana a primera hora te entregan el helicóptero —dijo Simón, riendo.

La sonrisa de Betina se hizo más amplia. Se acercó a Simón y lo abrazó del brazo.

—Gracias, papá.

Simón, como siempre, le acarició la cabeza con ternura.

—De nada, mi niña.

***

Veinte minutos después, Almendra llegó en su motocicleta al Mercado Negro Número 7 de La Concordia.

Apenas estacionó en el lugar exclusivo que Eva le había indicado, escuchó una voz dulce que la llamaba.

—¡Alme!

Almendra levantó la vista. Era Eva.

Capítulo 57 1

Capítulo 57 2

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