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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 609

Aunque la verdad era cruel, esa era la realidad.

Los ojos de Betina se enrojecieron de pronto por el sentimiento de agravio.

—Liliana, ahora soy como un cero a la izquierda en esta casa, ¿verdad?

Liliana solo quería despertar el espíritu de lucha de Betina, quería que fuera valiente y persiguiera lo que deseaba, pero no esperaba que Betina fuera tan frágil y se pusiera a llorar así como así.

—Señorita Betina, ¿cómo puede pensar eso? Aunque el señor ha cambiado su actitud hacia la Señorita Almendra, a quien más quiere en su corazón es a usted. Mientras tenga al señor de su lado, ¿de qué tiene miedo?

Betina bajó la mirada con tristeza, con la voz ronca:

—¿Por qué mis padres biológicos no son ellos? ¿Por qué no soy su hija de sangre? ¿Por qué tenía que ser Almendra?

¿Por qué tenían que romperle su hermoso sueño?

Al ver a Betina así, Liliana estuvo a punto de decirle que su padre no era ningún obrero y que su madre siempre había estado a su lado, sin apartarse ni un momento.

Pero las palabras llegaron a su boca y se las tragó a tiempo.

—Señorita Betina, al final de cuentas usted llegó primero a esta casa y ha vivido aquí dieciocho años. La Señorita Almendra, aunque sea de sangre, es la que llegó después. Mientras la familia Reyes reconozca su estatus, ¡usted es una señorita de la familia Reyes!

***

Fabián regresó junto con Almendra. Marcelo soltó un bufido mental al instante; ¿venía con su hermana a propósito? ¿Acaso pensaba que si venía solo se lo iba a comer vivo?

—Fabián, ¿por qué trajiste tantos regalos otra vez? La próxima vez que vengas a comer, no seas tan formal —dijo Frida al ver que Fabián bajaba un montón de cosas del coche, sintiéndose un poco apenada.

Marcelo torció la boca. Sus hermanos siempre traían regalos cuando venían, ¿pero con Fabián ya no era necesario?

—Son suplementos para el día a día, a todos en la casa les servirán —dijo Fabián con una sonrisa en los ojos y una actitud muy respetuosa.

Marcelo se quedó pasmado. ¿El llamado «Verdugo de Cara Fría» de La Concordia ahora sabía sonreír?

—Marcelo.

Fabián vio a Marcelo parado en las escaleras con la nariz apuntando al cielo y lo saludó por iniciativa propia.

Almendra también soltó una risita, cosa rara en ella, al ver la cara de confusión de su hermano.

Marcelo se sobo la frente con incomodidad, queriendo decir algo pero callando, totalmente apenado.

Después de todo era el ídolo de América Latina, ¿cómo no iba a serlo? Pero la señora Frida no le daba ni tantito respeto.

Fabián, sin embargo, no mostró ninguna intención de burlarse de Marcelo y explicó con seriedad:

—Antes, sentía que no llegaría a ser el yerno de la familia Reyes, pero ahora es diferente; al ver a Marcelo, es natural que ajuste mi actitud.

Lo que daba a entender indirectamente era: antes ni pensaba en casarse con alguien de la familia Reyes, pero ahora que ha decidido ser el yerno, naturalmente debe seguir las reglas y llamar a Marcelo como corresponde.

Ya que Fabián le había puesto la escalera, si Marcelo no se bajaba de su nube, se vería muy malagradecido.

Se tocó la punta de la nariz y soltó una risita nerviosa:

—Pensé que eras un tronco sin sentimientos, pero veo que tu desempeño no está mal.

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