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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 67

Almendra sonrió con indiferencia.

—Que venga. Aquí lo espero.

Un embajador en Nueva Córdoba no era para tanto. ¿Quién le iba a tener miedo?

Luego se dirigió a Herminio.

—Veo que tu herida sigue sangrando. Saca el botiquín, te la voy a vendar, pero tienen que ir al hospital cuanto antes para que te hagan una radiografía.

Herminio se sorprendió. No se imaginaba que Almendra también supiera de medicina.

—¿Tú… sabes curar?

Mauricio también pensaba que Almendra era una caja de sorpresas. Cada vez sentía más curiosidad por ella.

Almendra no dio explicaciones.

—Sí —asintió.

—Gracias —dijo Herminio, sinceramente agradecido.

Si no hubiera sido por Almendra esa noche, jamás habrían visto a Neil tan humillado.

La herida de Herminio era grave; Almendra sospechaba que tenía una fractura. Limpió y vendó la herida rápidamente.

—No puedes forzar el brazo. Vayan al hospital ya —le indicó.

—Claro. Oye, señorita Almendra, ¿me podrías dar tu WhatsApp? Te transfiero los tres millones. Bueno, tres millones es muy poco. Te daré cinco, como agradecimiento por defendernos y por curarme.

Herminio quería agradecerle de verdad. Sabía que a ella no le faltaba el dinero, pero no se le ocurría otra forma de hacerlo.

Mauricio enarcó una ceja en silencio, observando la evidente incomodidad de Herminio. «¿Este qué? ¿Le gustó Almendra? ¿Intercambiar contactos? ¿Y quién le dio permiso?», pensó.

Pero Almendra sonrió ligeramente.

—No es necesario. Vayan al hospital. Yo ya me voy a casa.

Dicho esto, no le dio a Herminio oportunidad de insistir. Se subió a su moto y se fue sin mirar atrás, desapareciendo rápidamente en la oscuridad.

Mauricio miró a Herminio con una clara advertencia.

—¡A ti ni se te ocurra tener ideas raras con ella!

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