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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 94

—¡Ja! —resopló Mauricio—. Soy Mauricio Ortega, un hombre hecho y derecho. Me arrodillo ante el cielo, la tierra y mis padres, ¡pero jamás ante un sinvergüenza como ese!

—¿Y yo estoy pintado o qué? —replicó Esteban.

—¡Claro que no, abuelo! Usted es nuestro patriarca —rio Mauricio.

—Abuelo, ¿podrías dejar que termine de hablar? —pidió Lorenzo.

—Habla, habla —refunfuñó el señor Esteban.

—Y entonces no aceptaron, se pelearon y ellos perdieron, ¿no? —supuso Lorenzo.

—No —dijo Mauricio, negando con la mano. Su expresión cambió a una de total admiración—. Entonces, apareció una diosa.

—¡Pfff!

Esteban, que acababa de tomar un sorbo de agua, lo escupió todo. Justo en la nuca de Fabián, que iba sentado delante.

Fabián se quedó paralizado. ¿Él qué había hecho para merecer eso?

A Esteban no le importó Fabián. Miró a Mauricio con asombro.

—¿Una diosa?

—Sí, una diosa. Una diosa súper increíble y poderosa —asintió Mauricio.

Probablemente, ni la propia Almendra sabía que se había convertido en la diosa de Mauricio.

Ahora no solo el abuelo, sino también Lorenzo, lo miraba con curiosidad.

—¿En qué sentido era poderosa?

Si su hermano, el vago y consentido, la llamaba «diosa», no debía ser una persona cualquiera.

Mauricio, al recordar cómo Almendra había puesto en su sitio a Neil y sus amigos la noche anterior, sintió una oleada de satisfacción.

—Hizo una apuesta con Neil. Quien perdiera, no solo tenía que arrodillarse y llamarlo ‘abuelo’, sino que además tenía que dar una vuelta por la avenida desnudo en su moto.

Capítulo 94 1

Capítulo 94 2

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