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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 96

—Bueno, está bien. Aguanta un poco más. Tu señor Esteban y los muchachos ya están abajo, no tardan en subir —asintió Frida.

—Sí.

Poco después, las puertas del elevador se abrieron y el señor Esteban apareció con sus tres nietos, cargados de bolsas con regalos caros.

—Señor, qué gusto verlo. Pero no tenía por qué traer tantas cosas —dijo Frida, yendo a su encuentro.

—No es nada, solo un detalle de los muchachos.

—Señor Esteban —saludó Betina, acercándose para tomarle el brazo con delicadeza. Su mirada se desvió, intencionadamente, hacia Fabián, alto, imponente y con un aire distante y seductor.

Su corazón empezó a latir con fuerza y sintió un calor en las mejillas. ¿Fabián la estaba mirando? ¿Le gustaría su vestido?

En realidad, a Fabián solo le pareció que el amarillo brillante de Betina era demasiado llamativo para un hospital. Su vista era sensible y no le gustaban los colores tan intensos.

—Ah, Betina —dijo el señor Esteban, dándole una palmadita en el brazo. Avanzó un par de pasos y preguntó—: ¿Y dónde está Alme? —Miró a su alrededor, buscándola.

—Alme todavía está trabajando en la oficina. Seguramente vendrá en cuanto termine —explicó Frida.

—¡Vaya! —exclamó el señor Esteban—. ¿Por qué la ponen a trabajar? Acaban de empezar las vacaciones, deberían dejar que la niña descanse.

—Señor, nosotros tampoco queremos que se canse, pero parece que le interesa mucho el diseño de modas, así que le dimos una pequeña empresa para que se entretenga.

Los ojos del señor Esteban brillaron.

—¿Alme también sabe diseñar ropa? ¡Qué talentosa es mi futura nieta!

Capítulo 96 1

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