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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1041

—… Avísame cuando termines.

La razón de Rogelio regresó en un instante. Frunció el ceño y salió, cerrando la puerta a su paso.

Tuvo que beberse dos vasos de agua helada para apagar el fuego impulsivo que le recorría el cuerpo.

¡Esa chica era cada vez más atrevida!

Y lo peor era que…

Lo tenía completamente comiendo de su mano.

***

Después de bañarse, Aldana, en pijama y con el pelo todavía húmedo, se metió en la cama.

Rogelio la siguió de cerca con un secador de pelo en la mano.

Ya estaban tan acostumbrados a esa forma de convivir que, sin decir una palabra, sabían lo que el otro pensaba.

Tras secarle el pelo, Rogelio, que ya se había duchado en el baño de al lado, se metió en la cama con toda naturalidad.

Cumpliendo hábilmente su función de «almohada para dormir».

—Aldi…

Rogelio tomó la mano de Aldana y se la llevó a los labios para besarla.

Después de meditarlo un buen rato, reunió el valor suficiente para susurrar:

—Cuando encontremos a tus padres, nos casaremos, ¿sí?

Solo el silencio del aire y la suave respiración de la chica le respondieron.

Rogelio bajó la mirada.

La joven dormía plácidamente en sus brazos.

«¿En qué momento se durmió?».

¡Quién sabe si había escuchado su propuesta!

—Está bien, duerme. —Rogelio le arropó bien con la manta y sonrió con resignación.

«Pequeña desconsiderada».

De repente, algo más le vino a la mente.

Rogelio volvió a tomarle la mano, la observó detenidamente y su mirada se tornó profunda.

«A esta mano le falta algo».

***

Al día siguiente.

Aldana entró en el aula justo cuando sonaba el timbre.

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