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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1135

"¿Aldi?"

Apretó levemente los labios y tragó saliva, "¿Eres tú?"

Aldana se mordía el labio inferior, desprovisto de color, y su respiración era un desastre.

"Iba a bajarme del auto hace un momento, pero el cinturón de seguridad se atascó y no pude", Rogelio hizo una pausa de dos segundos y habló con voz ronca.

"Lucero, ¿crees que no soy capaz de matarte?" Los dedos de Aldana se clavaron con más fuerza y su voz sonaba horriblemente ronca.

"Je".

Al escuchar la voz de su chica, Rogelio suspiró aliviado y esbozó una media sonrisa: "Mi vida te pertenece, nadie más me la puede quitar".

"Bájate de ese maldito auto".

Los ojos de Aldana estaban inyectados en sangre, y su voz ronca temblaba un poco. "¿Acaso necesito que te sacrifiques y juegues a ser un mártir?"

"Ya es tarde".

La mirada de Rogelio se oscureció y su voz sonó tierna y consentidora: "Tomé mis precauciones, estaré bien".

"Rogelio Lucero, de verdad no tienes miedo de que me busque a un mantenido, ¿verdad?"

Aldana se tambaleó un par de pasos, alzando la voz: "Te estoy diciendo que te bajes, ¿me escuchaste?"

Rogelio no hizo ningún sonido, usando el silencio como rechazo.

"Te estoy hablando, ¿no me oyes?"

Al ver que el tiempo se agotaba, Aldana rugió con voz fría: "Rogelio Lucero..."

"Pip, pip, pip..."

De repente, la señal se cortó y la llamada finalizó.

El rostro de Aldana cambió drásticamente.

Apresuradamente abrió el video de vigilancia dentro del auto, pero no tuvo tiempo de ver claramente la imagen.

Solo se escuchó un fuerte golpe.

El auto de atrás, siguiendo el plan original, chocó contra el auto de Rogelio.

La pantalla justo cambió a la vista frontal.

Aldana vio cómo la cabeza de Rogelio se estrellaba violentamente contra el volante, y el parabrisas se agrietó por completo.

"¡Bang!"

El auto de atrás no frenó a tiempo; otro impacto ensordecedor golpeó el vehículo. El auto de Rogelio perdió el control y se estrelló contra las barreras del Puente del Río Norte.

Las barandas se rompieron.

El vehículo sin control, en medio del chirrido de los frenos, cayó lentamente de frente hacia el río.

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