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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1159

Al ver a la chica sonreír como un zorrito, Rogelio sintió un poco de inquietud.

——

Al día siguiente.

Aldana lideró al equipo de la "Dra. Noche" y a los "expertos médicos" del Submundo, y entraron a El Refugio de manera imponente.

Serafín era un hombre muy desconfiado.

No los dejó entrar directamente al Laboratorio Central, sino que los instaló en el de al lado.

"¿A la Srta. Fantasma no le importará, verdad?" preguntó Serafín, mientras jugaba con las cuentas de su rosario budista, con un tono solemne.

"Como quieras".

Aldana se encogió de hombros, arqueó una ceja y sonrió: "A fin de cuentas, yo no soy la que quiere terminar la investigación en menos de un año".

Los viejos ojos de Serafín se entrecerraron con profundidad.

Sus palabras eran bastante desagradables de oír.

¡Qué lástima que Fantasma no fuera muda!

"Ya que El Líder no confía, por qué no dejarle ver de lo que es capaz el Submundo".

"Claro".

Aldana se puso de pie, con las manos en los bolsillos, y dijo con desdén: "Entonces, le mostraremos a El Líder un par de cosas".

——

Media hora después.

En el laboratorio subterráneo de El Refugio.

Los "investigadores" del Submundo se dividieron: un grupo operaba los datos en las computadoras, y el otro reeditaba los "tejidos genéticos" extraídos.

Este "proceso", que a los investigadores de El Refugio les había tomado mucho tiempo sin poder resolver.

Serafín, junto con sus investigadores, observaban a un lado.

Quería ver si la gente del Submundo de verdad tenía talento.

"¿Dónde está la Dra. Verano?"

Aldana dio una vuelta, y preguntó como si nada: "Escuché que hace un par de días resolvió en unas pocas horas un problema que a El Refugio le había costado años entender".

"Me imagino que en todo El Refugio, no hay nadie que entienda de modificación genética mejor que ella".

Ignorando el pésimo semblante de Serafín, Aldana continuó.

"Traigan a la Dra. Verano", ordenó Serafín.

Aunque él era el líder de la investigación, en lo que a ciencia se refería, no podía meter las manos.

——

En la habitación del subterráneo.

Al ver a su pequeña hija, a la que extrañaba día y noche, Sania reprimió la inmensa alegría en su corazón y caminó hacia ella lentamente.

"Dra. Verano, nos volvemos a encontrar".

Aldana giró la cabeza, fijó su mirada en el rostro de Sania, y dijo con una sonrisa: "Mire a los soldados que he criado, si los compara con la gente del instituto de investigación de país Arposa, ¿qué le parecen?"

"Lo han hecho bastante bien".

Sania se acercó a Aldana, fingiendo estar "inexpresiva", y dijo: "¿Cuánto dinero habrá invertido el Líder Guerra para conseguir a tantos talentos?"

"¿?"

Al escuchar a Sania, Serafín se quedó paralizado y la miró detenidamente.

¿Sería su imaginación?

Sentía que hoy Sania estaba especialmente dócil.

¡Y no tenía esa cara de amargura de siempre!

——

"Sania, la Srta. Fantasma te está hablando".

Al ver que Sania ignoraba a Aldana, Serafín le recordó en voz baja: "¿Acaso no se acaban de ver la otra vez?"

"Serafín me había mencionado que la organización del Submundo era asombrosa".

Sania giró la cabeza, y miró de frente a Aldana, soltando una risa fría: "Ya que acepté el trato con la Srta. Fantasma, cumpliré con mi parte, y espero que usted no rompa su promesa".

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