Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1205

"Sí." Rogelio alzó una ceja y dijo con calma: "Tu madre pidió que me cuidaran. Si el joven Zavala no quiere, puedo llamar a Aldi para que me consiga a otra persona…"

"Está bien, yo te doy de comer." Wilfredo le lanzó una mirada fulminante.

Era obvio que quería acusarlo.

Con lo tontamente enamorada que estaba Aldi, que quería a Rogelio más que a nada.

Si ella se enteraba, ¡se quedaría sin su puesto como el tercer hermano!

Wilfredo tomó el caldo, se sentó al borde de la cama, sacó una cucharada y se la acercó a la boca a Rogelio: "Abre la boca."

"Está un poco caliente, ¿no?" Rogelio frunció el ceño.

Wilfredo lo comprobó, y sí, lo estaba. Sopló un poco y se la volvió a ofrecer.

"Creo que ahora está un poco frío."

El rostro de Wilfredo se ensombreció de golpe. Estaba a punto de estallar cuando Rogelio dijo de repente: "Es una broma."

Y se tomó la sopa.

"Lo haré yo mismo." Habiendo cobrado su venganza, Rogelio extendió la mano para tomar el plato.

"No." Wilfredo se apartó y siguió dándole de comer, "Tú eres el herido, nuestro héroe, tengo que atenderte como te mereces."

"Gracias." Rogelio alzó una ceja con aires de suficiencia y bajó la voz: "Cuñadito."

"Hmph."

Wilfredo esbozó una sonrisa forzada, pero sus movimientos seguían siendo cuidadosos.

Rogelio probablemente exageraba un poco, pero algo de verdad había.

Tenía las muñecas llenas de cicatrices y aun así quería sostener el plato.

Mejor no arriesgarse a derramar la sopa que su madre había tardado tantas horas en preparar.

"Llegó un nuevo lote de autos deportivos al garaje. ¿Quieres elegir uno?" dijo Rogelio.

"Quiero ese Deportivo rojo." Wilfredo le había echado el ojo desde hace tiempo, pero no había tenido la oportunidad de pedírselo.

"Hecho."

"Gracias." Una radiante sonrisa se dibujó en el rostro de Wilfredo, convirtiéndose al instante en su adulador personal, "¿El Sr. Rogelio ya está satisfecho o le sirvo un poco más?"

Leonardo y Félix se frotaron la frente.

Poderoso caballero es don Dinero, hasta Wilfredo se inclinaba ante él.

"Escuché que Serafín escapó." Cornelio le apretó la mano a su hija, frunciendo el ceño: "No te dejará en paz, tienes que tener mucho cuidado."

"¿Y por qué le tendría miedo a ese viejo decrépito?"

Aldana resopló fríamente, con un tono arrogante: "Más le vale no volver a molestarnos. Porque si lo hace, ya veremos a quién le va peor."

Si él era una bomba de tiempo, ella simplemente la desactivaría.

"Buena niña."

Cornelio miró a su hija con los ojos llenos de adoración: "Mamá y yo queremos preguntarte algo."

"Dime."

"Rogelio, él…" Cornelio miró a su esposa, indicándole que continuara.

"Ah."

Sania se secó las lágrimas y preguntó con cuidado: "¿De verdad has decidido estar con Rogelio? Mamá quiere saber tu opinión."

"No es que haya decidido estar con él."

Aldana lo pensó un momento, levantó la cabeza y dijo con total seriedad: "¡Es que me voy a casar con él, lo he decidido: me casaré con Rogelio Lucero!"

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector