¿No es un chico mantenido?
¿Cuánto dinero gastará Lourdes en él normalmente?
Lourdes miraba su reloj, con el ceño fruncido y en absoluto silencio.
—
El banquete de compromiso comenzó.
Después de un protocolo sencillo, se sirvió la cena.
Aldana tomó de la mano a Sombra y caminó hacia Sania Verano y su esposo.
Para su mala suerte, Leonardo también estaba ahí.
"Papá, mamá, esta es la persona de la que les hablé", los presentó Aldana con seriedad. "Sombra, mi amiga de la vida, mi familia aunque no compartamos sangre".
"Así que tú eres la persona que arriesgó su vida para salvar a mi Aldi".
Sania sonrió, llena de infinita gratitud. "Sombra, de verdad, muchísimas gracias".
"No fue nada".
Sombra mantuvo una sonrisa dulce y obediente, encontrándose con la mirada profunda y enigmática de Leonardo mientras respondía.
Ejem.
Hizo un esfuerzo por ignorarlo y soltó sin pensar: "Envidio mucho que Aldi tenga una familia tan hermosa".
"De ahora en adelante, nosotros también somos tu familia".
"¡Madrina!", exclamó Sombra sin dudarlo, y luego miró a Cornelio: "¡Padrino!"
Cornelio, que estaba charlando con los consuegros, casi no tuvo tiempo de reaccionar.
"¿Eh?"
Sania se tocó la cabeza, pensando en lo confianzuda y encantadora que era esa chica, y no pudo evitar reír: "¡Ven a visitarnos a la casa seguido!"
"¡Lo haré, madrina!"
Sombra estaba genuinamente feliz, y su respuesta fue firme y resonante.
"Ja".
A su lado, Leonardo soltó una risa discordante. "Qué interesante".
Sombra tomó dos copas de la mesa, se acercó a Leonardo, enarcó una ceja y sonrió con picardía: "¿Hermano?"
Leonardo quiso replicar por instinto, pero justo cuando se movió, Sania le advirtió: "Tómala, ahora tendrás a alguien más a quien cuidar".
Leonardo se vio obligado a recibir la copa, chocó el cristal con el de ella y bajó la voz: "Más te vale portarte bien a partir de ahora".
"Ay, Leonardo es tan rudo, qué miedo", bromeó Sombra con una sonrisa.
"Tú..."
"Me voy, tengo que brindar con los demás", dijo Sombra, retirándose antes de colmarle la paciencia, y desapareció en un abrir y cerrar de ojos.
"Mira nada más a la clase de gente que traes a la casa". Leonardo, furioso, se tomó varias copas de un solo trago.
"No le hables así a Sombra".
"Ja".
Leonardo soltó una carcajada irónica. "¿Acaso sigues siendo mi hermana menor? ¡Estás defendiendo a alguien de afuera!"

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