—Entonces, ¿por qué se comporta como si fuera el perro de Sombra?
Luna Carrasco miraba fijamente la pantalla, con los ojos casi a punto de saltar.
—Déjalo.
Zoe Alvarado se frotó las sienes, reprimiendo el fuerte impulso de matar a golpes al mocoso, y dijo con voz grave:
—Cuando terminemos con esto y te conviertas en la candidata principal, ya nos encargaremos de enderezarlo.
—De acuerdo.
Luna asintió a regañadientes. Tarde o temprano acabaría con Sombra.
***
La Asamblea Electoral comenzó formalmente.
Tal como Sombra había previsto, Damián apenas obtuvo votos.
La persona con más votos fue el hombre de confianza de Leandro Carrasco.
—Mi voto es para Damián...
Cuando Sombra mostró su voto, desató al instante la confusión y los murmullos entre los presentes.
¿Qué estaba pasando?
¿Por qué el joven Carrasco había votado de la nada por Damián Tello?
¿Acaso no sabía que la persona que más detestaba el Mandatario Carrasco era justamente Damián?
Hacer eso era llevarle la contraria directamente al Mandatario.
¿Eh?
Leandro Carrasco también se sorprendió bastante. Miró a Sombra y dijo disgustado:
—¿Qué estás haciendo?
Ya lo tenía todo calculado.
Si Sombra le daba el voto a su hombre de confianza, este habría ganado.
Pero con esto, ¡había provocado un empate!
—Padre, si voté por Damián, por supuesto que tengo una razón.
Sombra tomó el micrófono y su voz clara resonó en la sala:
—Había estado dando seguimiento a la colaboración con el Submundo del Continente del Sur, pero algo pasó en el camino y, de repente, ellos se arrepintieron y cancelaron el acuerdo.
¿Qué? ¿Cancelado?
Al escuchar eso, los rostros de los presentes se pusieron pálidos.
El Submundo era una fuerza sumamente poderosa con negocios esparcidos por todo el mundo.
Si Somerlandia lograba cerrar ese acuerdo, sumado a la anterior alianza con el Grupo Lucero, el futuro sería prometedor.
Llevaban mucho tiempo esperando los resultados, ¡y ahora resultaba que se había arruinado!
—¿Cancelado?
Leandro Carrasco también se sobresaltó, pero fingió calma.
—¿Cómo es posible?
—Ellos también dijeron que la firma del contrato dependerá de la actitud de Somerlandia.
—De ahora en adelante, Damián deberá encargarse del seguimiento en tiempo real. Pero con el puesto tan bajo que tiene, es normal que el Submundo no se sienta muy seguro...
Sombra miró a Leandro Carrasco, ignorando su rostro desencajado, y añadió:
—Padre, ¿usted qué opina?
Leandro Carrasco se quedó sin palabras.
Sabía perfectamente a qué se refería.
Si querían la colaboración, tenían que darle un puesto específico a Damián.
Pero él había creado ese puesto precisamente por el enorme poder que otorgaba.
Ocupar esa silla era casi como ser Vicemandatario.
Y Damián era un hombre demasiado terco; jamás se dejaría manipular por él.
La cosa se había puesto difícil.
—Por cierto, Damián, ¿cuánto tiempo nos dieron para pensarlo?
Sombra miró a Damián y dijo con intención:
—El plazo se acaba hoy a la medianoche, ¿verdad?
—¡Sí!
Damián asintió siguiéndole la corriente.
—Padre, usted es el Mandatario, ¡usted decide!

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