Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1897

La miraba con ojitos tristes, como un cachorro abandonado.

Inexplicablemente, a Lourdes se le ablandó el corazón.

—Tengo que hacer una llamada —dijo ella. Como no podía soltarse, se resignó a que él le sostuviera la mano. Buscó el teléfono de Darío en la mesita de noche y le preguntó en voz baja—: ¿Cuál es tu contraseña? ¿Te acuerdas?

—Tu cumpleaños —respondió Darío, tosiendo un par de veces con voz apagada.

¿Su cumpleaños?

Lourdes ingresó los números y desbloqueó la pantalla sin problemas.

Sintió como si algo le diera un pellizco en el corazón, una leve punzada.

Sin tiempo para pensarlo, marcó el número de la Dra. Beatriz rápidamente.

La doctora llegó al poco rato.

—Srta. Yáñez, ¿por qué no descansa un momento en la otra habitación mientras examino al señor Alzamora?

La Dra. Beatriz sonrió con cierta incomodidad al ver cómo los dos seguían tomados de la mano.

—Créame, me encantaría descansar —dijo Lourdes, exhalando un suspiro frustrado. Miró a Darío y le advirtió—: Oye, ¿puedes soltarme de una vez? No me voy a ir, ¿ok?

¿Por qué Darío parecía otra persona cuando estaba enfermo?

Estaba demasiado empalagoso.

Darío la miró con cara de lástima y negó con la cabeza.

Reinaba el silencio.

La doctora paseó la mirada de uno al otro y rio por lo bajo:

—El señor Alzamora tiene la temperatura muy alta, no está en sus cabales y se siente inseguro.

—¿Entonces qué hacemos? —preguntó Lourdes.

—No se preocupe, deje que le siga agarrando la mano. Yo me acomodo para revisarlo —dijo la Dra. Beatriz mientras sacaba sus instrumentos y empezaba a hacer su trabajo.

El chequeo terminó.

Darío tenía casi cuarenta grados de fiebre y síntomas de tos.

Claramente era un resfriado severo.

—¿Acaso el señor Alzamora estuvo en contacto con algo muy frío ayer?

Lourdes apretó los labios, sintiéndose muy culpable, y no respondió.

Seguro había sido porque ella lo atacó a traición metiéndole nieve helada por la ropa.

Normalmente se veía tan fuerte y musculoso, ¿cómo era posible que un poco de nieve lo derribara así?

—Trátelo, por favor.

Lourdes evadió la pregunta y habló con voz firme.

—Va a necesitar suero.

La doctora preparó todo y le colocó una vía intravenosa a Darío.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector