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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1421

Aldana: "..."

Ya ven. Esa era la razón por la que no quería revelar su identidad.

—Ah.

Aldana ajustó sus emociones y caminó hacia su asiento.

Al pasar junto a Lucio Ibarra, se detuvo a propósito, levantó la mirada hacia él y dijo: —Tú...

—¡Dra. Noche!

Lucio, que acababa de sentarse, se levantó asustado, poniéndose más derecho que una regla, con una actitud sumamente respetuosa.

—Escuché que ayer también fuiste a la competencia —preguntó Aldana con voz suave y una expresión inalterable, pero con un aura tan imponente que daba escalofríos.

—Fui —respondió Lucio Ibarra obedientemente.

Antes de esto, realmente menospreciaba a Aldana. Creía que ella, apoyada en su inteligencia, había exigido entrar a la clase de Medicina occidental y hasta lograba que el profe Bonifacio girara en torno a ella.

Al enterarse de que ella era la Dra. Noche, se volvió completamente dócil.

Ahora sentía una admiración genuina por ella.

—Lo siento mucho, Dra. Noche —Lucio le hizo una profunda reverencia y se disculpó con gran solemnidad—. Perdóneme, antes me comporté muy mal con usted, fui un ignorante y un tonto.

—Mhm.

Las comisuras de los labios de Aldana se curvaron ligeramente y respondió con tono despreocupado: —Si eres un ignorante, entonces lee más. No imites a las señoras chismosas del mercado, que se la pasan murmurando todo el día.

—Entendido —Lucio Ibarra enrojeció, sin atreverse a replicar.

—Tranquilo, siéntate —Aldana cambió de tono y esbozó una leve sonrisa—. Tu habilidad profesional no es mala. Sigue esforzándote.

...

Lucio Ibarra levantó la mirada de golpe, observando a Aldana con incredulidad, con la voz quebrada.

Él creía...

Que la Dra. Noche aprovecharía la oportunidad para vengarse y decirle cosas más hirientes.

Jamás imaginó que ella lo animaría.

Comparando ambas actitudes, él se sintió como un ser mezquino y envidioso.

Lucio estaba muerto de vergüenza.

Su prioridad actual era completar los créditos y obtener su título.

——

A la salida.

Aldana no se atrevió a salir por la puerta principal. En su lugar, se escabulló por uno de los senderos traseros de la facultad.

—Uf...

Solo después de subir al auto soltó un suspiro de alivio. Miró a Rogelio Lucero y comentó: —Los estudiantes de la Facultad de Medicina se han vuelto locos. Todos se me quedan viendo y sonríen como bobos.

—Es que eres mi pequeña Noche —dijo Rogelio acariciándole la cabeza, tratando de calmarla.

—¡No vuelvas a decir esas palabras! —Aldana apartó la mano de Rogelio, fingiendo enojo—. Ya me tienes harta con ese apodo, me sangran los oídos.

—De acuerdo.

Rogelio sonrió con ternura y preguntó en voz baja: —¿Leonardo Valencia regresa esta noche?

—Sí.

Aldana asintió y murmuró frunciendo el ceño: —Si no regresa pronto, los chismosos en internet no solo dirán que se volvió "padrastro".

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