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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 283

No necesitaba esforzarse por agradarles. Además, ese tipo de formalidades no encajaba con su estatus ni con su personalidad.

El problema era Beatriz. Magdalena frunció su hermoso ceño y le advirtió:

—A mi mamá no le hace ninguna gracia que nos hayamos casado en el registro civil sin decirles nada. Si llega a hacer algún comentario fuera de lugar, por favor no te enojes, ten un poco de paciencia. Después, si quieres, puedes desquitarte conmigo.

Las palabras de Magdalena le sacaron una sonrisa a Renato. Sus ojos oscuros brillaban con ternura. Estiró la mano y pellizcó suavemente su preciosa mejilla:

—Sé exactamente qué hacer.

De pronto, a ella se le ocurrió otro detalle muy importante. Con cara de angustia confesó:

—No les he dicho que estoy embarazada.

Renato emitió un sonido de afirmación:

—Déjame el resto a mí. Tú solo concéntrate en ser la señora Jiménez.

Al llegar a la casa de los Sarmiento, bajaron del auto. Renato fue a la parte trasera, abrió el maletero y sacó varios regalos elegantes y muy costosos.

Magdalena lo miró sorprendida. Al ver los paquetes en sus manos, se quedó boquiabierta. Resultaba que sí había venido preparado.

Renato la miró de reojo:

—¿Piensas dejarme aquí parado todo el día?

Ella se acercó con una sonrisa apenada para tomar las cosas:

—Te ayudo.

Renato se apartó a un lado, esquivando sus manos:

—Si tus padres te ven cargando, pensarán que te estoy maltratando.

¡Oye, ella solo quería ayudar!

Octavio Sarmiento había cancelado todos sus compromisos ese día y llevaba un buen rato esperando en la sala. Al ver que Magdalena de verdad había llevado a Renato Jiménez, supo que no había mentido la noche anterior:

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