Entrar Via

Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 314

Al irse de la familia Sarmiento, Beatriz le pidió a Teresa que recogiera unas granadas para Magdalena, que no tuvo más remedio que llevárselas empacadas.

Durante el camino de regreso, Renato le preguntó de pronto:

—¿A ti te gustan las granadas?

Ella se sorprendió un poco:

—Antes me gustaban.

Renato no volvió a decir nada sobre el tema.

Aunque no se lo había preguntado, ella sintió la necesidad de aclararlo:

—Hace un rato en la mansión, me encontré con él solo por casualidad.

Él contestó de forma inexpresiva:

—Mmm.

Al notar que su reacción había sido tan fría, y dudando si estaría enojado, intentó cambiar de tema con un tono ligero:

—Qué rápido pasa el tiempo. Reina ya tiene dos años. Cuando nazca nuestro bebé, los dos van a poder hacerse compañía.

La tensión en la mandíbula de Renato se relajó un poco:

—Cuando el bebé acabe de nacer, será demasiado pequeño; más bien será como un juguete para Reina.

...

De vuelta en su casa, Fátima le pidió a Verónica que llevara a Reina a su recámara, y luego acompañó a Lázaro hasta la suya. Al entrar, Lázaro sacó de inmediato una maleta y empezó a empacar sus pertenencias.

Tras casarse con ella, él había mantenido recámaras separadas. Fátima dormía en el cuarto principal y él en el cuarto de invitados.

En ocasiones ni siquiera regresaba, y se quedaba a dormir en otra de las casas a su nombre, aquella adonde había llevado a Magdalena la noche en que ella se emborrachó.

Lázaro había contratado a los empleados de la casa pagándoles un buen sueldo para que mantuvieran la boca cerrada.

—Las que deberían irse somos Reina y yo —dijo Fátima, mirando de manera serena cómo él iba de un lado a otro—. Nosotras nos marcharemos mañana.

Lázaro sacaba su ropa del clóset, la doblaba con cuidado y la guardaba en su maleta:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza