Andrés, que estaba junto a la ventana, habló:
—Ya me encargué de entregarla a la policía. Menos mal que Lázaro tiene suerte y salió con vida; si no, me habría asegurado de que ella y su hijo se pudrieran en la cárcel.
La mirada de Magdalena se posó en la mano de Lázaro, que descansaba sobre las sábanas. Llevaba puesto un suero, y se le marcaban sutilmente las venas azuladas en sus nudillos afilados:
—¿Qué dijeron los doctores? ¿Está grave?
Mateo respondió:
—Ya está fuera de peligro, pero sufrió una conmoción cerebral y necesita mucho descanso.
Mateo tuvo que salir para lidiar con los asuntos del accidente automovilístico, por lo que en el hospital solo quedaron Magdalena y Andrés vigilando al paciente.
Durante ese tiempo, el asistente de Andrés llamó varias veces. Al contestar la tercera, Andrés, perdiendo la paciencia, le gritó a su empleado.
—¡Ahorita no tengo tiempo! Arréglate tú. Si no puedes hacer algo tan simple, ¡mañana mismo te largo a la calle! —Colgó el teléfono molesto.
Los asuntos de la empresa podían ser de cualquier tipo. Si su asistente lo llamó varias veces, probablemente se trataba de algo importante.
Magdalena sugirió:
—¿Por qué no regresas a tu oficina? Yo me quedo aquí.
Andrés lo pensó, pero no se quedó tranquilo. Lázaro estaba inconsciente, y Magdalena, siendo mujer, no podría hacer nada si alguien intentaba lastimarlo. Sería demasiado fácil aprovecharse de la situación, y ella no lograría impedirlo.
—Mejor me quedo contigo haciendo guardia. En la familia Guzmán todavía queda Leonardo Guzmán, que está completamente demente —Se sirvió un vaso de agua, tomó un sorbo y, aun sin sentirse del todo confiado, añadió—: Mejor traigo un par de guardaespaldas. Aparte de este que está aquí acostado, nadie más en esa familia es normal. Hay que estar prevenidos.
Salió del cuarto con su teléfono en mano y volvió un rato después, sentándose en el sofá mientras tecleaba sin parar en su celular.
Magdalena, sentada en una silla junto a la cama, contemplaba absorta el goteo del suero.
Por la tarde, el asistente de Andrés llegó al hospital para que firmara un documento importante. Ambos se pusieron a discutir asuntos laborales en el balcón.


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