Camilo entró para entregarle unos documentos y Renato volvió a sentarse en su gran silla de oficina:
—Asistiré a la cena de esta noche.
Camilo se sorprendió ligeramente. En la mañana, cuando repasaron el itinerario, el presidente Jiménez había dicho que cancelara los compromisos nocturnos. ¿Por qué de repente había cambiado de opinión?
Respondió "Entendido", tomó los papeles firmados y salió de la oficina.
...
El asistente de Andrés no se quedó mucho tiempo. Al llegar la hora de la comida, Andrés bajó a la cafetería para comprar algo y subirlo en envases para llevar.
Lázaro seguía sin dar señales de despertar y Magdalena no tenía hambre. Andrés, que había sido mimado desde niño y criado con todos los lujos, repudiaba comer en el entorno de un hospital, por lo que le dio dos bocados a su comida y la tiró.
Al ver que Lázaro no despertaba, Andrés bromeó:
—¿Crees que por la conmoción pierda la memoria y te olvide?
Magdalena le lanzó una mirada fulminante:
—Has visto demasiadas telenovelas.
Andrés se mofó:
—Es totalmente posible. Así que más te vale aprovechar para verlo todo lo que puedas, porque si cuando despierte ya no te recuerda y solo piensa en su exesposa Fátima Sarmiento, te vas a hartar de llorar.
Por su tono, parecía que aún no estaba al tanto de la historia entre ella y Lázaro. Magdalena estaba a punto de explicárselo, cuando escuchó una discusión en el pasillo. Extrañada, se acercó a la puerta para abrirla.
Afuera, los dos guardaespaldas le impedían el paso a Leonardo Guzmán, quien discutía con ellos.
Al abrirse la puerta, a Leonardo no le sorprendió en absoluto ver a Magdalena:
—Señorita Sarmiento, también está aquí —Luego echó un vistazo a los guardaespaldas—. ¿Qué significa esto? Lázaro es mi hermano menor. Tuvo un accidente, ¿acaso yo, siendo su hermano mayor, no tengo derecho a visitarlo?
Tenía un buen punto, y ella no halló motivo para negarle la entrada. Les dijo a los guardias:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza