—Si el Presidente Jiménez está investigando este secuestro, es obvio que lo hace por Magdalena. —Leonardo observaba detenidamente la expresión de Renato mientras tomaba la tetera para servirle más bebida, llenando también su propia taza—. Quizá no lo sepa, pero ella y Lázaro crecieron juntos, son amigos de la infancia y tienen una conexión muy profunda. Si a usted le interesa Magdalena, entonces Lázaro es su rival directo.
Renato no movió un solo músculo, limitándose a escuchar con indiferencia.
Leonardo hizo una pausa antes de continuar.
—Si usted me ayuda a ocupar el puesto de Presidente en la Corporación Guzmán, no solo se quitará a su rival del camino, sino que también sabrá exactamente quién secuestró a la chica. Así evitará que ella vuelva a pasar por algo similar en el futuro.
El rostro de Renato seguía siendo una máscara de hielo.
—¿Estás seguro de que no vas a hablar?
Leonardo levantó su taza. El vapor caliente empañó sus lentes, cubriéndolos con una capa blanca.
Se quitó los lentes, sacó un pañuelo del bolsillo superior izquierdo de su traje, los limpió meticulosamente y se los volvió a poner.
—Piénselo bien. Es una oferta que le conviene.
—Muy bien —dijo Renato. El ligero ceño fruncido evidenciaba que su paciencia se había agotado. Se levantó, se acomodó el saco del traje, se dirigió hacia la salida y, desde la puerta, les dio una mirada significativa a sus guardaespaldas.
Los dos hombres entendieron la orden de inmediato y entraron al reservado.
—Vicepresidente Guzmán, por aquí —dijo uno de ellos.
Leonardo se levantó lentamente, tratando de descifrar qué había querido decir Renato con ese "muy bien". Rodeó el biombo y salió de la habitación.
El hombre lo esperaba afuera, bañado por la luz exterior. Su figura alta y dominante desprendía un aura gélida que, al igual que el clima invernal de ese día, helaba la sangre de cualquiera que lo mirara.
El grupo salió del local y, de inmediato, un auto deportivo sumamente llamativo se detuvo justo frente a Renato.
Wendy bajó del vehículo, le entregó las llaves a Renato y él tomó el lugar del conductor.
Wendy abrió la puerta del copiloto.
—Vicepresidente Guzmán, suba.


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