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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 482

Al salir, vieron el auto de Renato estacionado afuera. Ella había llegado en el auto con el chofer, quien debería haberla esperado, pero no había rastro del vehículo por ninguna parte. Miró a ambos lados de la calle, pero no vio a nadie.

La voz ronca y profunda de Renato sonó junto a su oído.

—Le dije que se fuera.

Ella lo miró confundida.

—¿Entonces qué hago?

Renato levantó el brazo para ver su reloj.

—Son las dos y media. Ven conmigo a la oficina y regresamos juntos cuando termine de trabajar.

Magdalena negó con la cabeza sin siquiera pensarlo.

—No quiero.

Para llegar a la oficina del presidente tenía que pasar por el área de las secretarias, y allí no había nadie que no la conociera. Si iba, seguramente causaría un gran alboroto y se convertiría en el centro de los chismes.

Con solo darle un vistazo a su expresión, Renato adivinó lo que estaba pensando.

—Tarde o temprano se van a enterar de todos modos. Además, si regresas a casa, solo te vas a aburrir encerrada. Y, justamente, necesito que me eches la mano con algo.

Esas últimas palabras despertaron su lado comprensivo. Dudó un momento antes de aceptar a regañadientes.

—Está bien.

Camilo les abrió la puerta del auto; Magdalena se inclinó, subió y se hizo a un lado para dejar espacio, seguida por Renato.

De camino a la empresa, Magdalena recordó que, al salir ese día, se había dado cuenta de que el chofer ya no era Yago; lo habían cambiado.

Le había preguntado al nuevo chofer y este le dijo que habían despedido a Yago, aunque desconocía el motivo.

Volteó a ver a Renato.

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