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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 509

Al contemplar su figura de espaldas, la mirada de Lázaro se fue nublando, envuelta en un dolor desgarrador que lo despojaba capa por capa.

Se llevó la mano al lado izquierdo del pecho, intentando arrancar ese dolor que sentía, pero mientras más lo intentaba, más sentía que se le partía el alma.

Renato no tardó en acercarse con el auto. Magdalena bajó los escalones, rodeó el vehículo hasta el asiento del copiloto y entró.

Aunque llevaba puesto el abrigo de Renato, sus piernas habían quedado expuestas al frío, y aunque solo había estado afuera unos instantes, los dientes le castañeteaban.

Renato se inclinó para abrocharle el cinturón de seguridad y depositó un beso en su mejilla helada.

—Te estás congelando, ¿verdad?

La calefacción del auto estaba encendida, así que sintió el calor de inmediato.

—Un poco —respondió.

Renato arrancó el coche. Tras avanzar un tramo, miró por el espejo retrovisor al hombre que seguía de pie fuera del salón de banquetes, rígido como una estatua. Su mirada se volvió oscura e impenetrable.

El Maybach negro desapareció en la distancia, pero Lázaro permaneció inmóvil en la misma postura durante mucho tiempo. Tanto, que su cuerpo entero parecía haberse convertido en piedra, completamente anestesiado.

Ese hombre le había abrochado el cinturón con tanta intimidad y luego le había besado la mejilla... antes, todos esos gestos eran un privilegio exclusivo suyo.

Pero ahora, alguien más lo había reemplazado. Tanto en el asiento a su lado como en su corazón. Lázaro se había convertido en un extraño fuera del mundo de Magdalena.

...

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