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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 690

Antes de que la empleada pudiera responder, una mujer apareció en la entrada de la sala. Llevaba un abrigo largo y oscuro, y del antebrazo colgaba un elegante bolso azul rey.

Virginia Jiménez se quitó los guantes de cuero negro, se los entregó a la empleada junto con el bolso, y caminó hacia el comedor.

—Ignacio, Susana.

Magdalena la miró con asombro. ¿Ella era la tía de Renato?

Renato la saludó con cariño.

—Tía.

Virginia miró a Magdalena y sonrió con dulzura.

—Magdalena, ¿ya no te acuerdas de mí?

Ella soltó los cubiertos y admitió con total honestidad.

—Estoy demasiado sorprendida —luego, con un tono dulce, agregó—. Tía.

Nadie estaba más feliz por el regreso de Virginia que Ignacio. De inmediato le ordenó al mayordomo que pusiera un puesto más en la mesa.

Virginia negó con la cabeza.

—Ya cené. Vine por otro asunto.

Ignacio se levantó emocionado.

—Entonces vamos al estudio a hablar.

A diferencia del entusiasmo desbordante de su hermano, la actitud de Virginia era bastante serena.

—Termina de cenar, hablaremos después.

Ignacio estaba tan eufórico que no prestaba atención a los detalles, pero Susana sí notó que el regreso de Virginia no significaba que hubiera olvidado el pasado. Se giró hacia el mayordomo.

—A Virginia le gusta la infusión de hierbas. Ve a prepararle una taza de inmediato.

El mayordomo asintió y fue a cumplir la orden.

Virginia regresó a la sala y se sentó en el sofá. El mayordomo le llevó su infusión, encendió la televisión y le entregó el control remoto con una reverencia respetuosa.

Magdalena notó que la presencia de Virginia alegraba enormemente a Ignacio y a Susana. Especialmente a Ignacio, quien no podía ocultar la emoción de su rostro y, de pronto, comenzó a comer más rápido para terminar pronto.

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