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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 275

Después de todo, muy pocos habían visto a la Médica Milagro en persona. Todos los pacientes que la contactaban tenían estrictamente prohibido revelar su apariencia física.

Melisa se puso de pie y respondió con fluidez:

—Soy yo. Vámonos.

Los dos hombres se miraron entre sí, sin poder ocultar la duda en sus ojos.

¿Por qué era una adolescente? Se veía demasiado joven.

Melisa revisó la hora en su celular:

—Dense prisa, mi tiempo es limitado.

Había demasiadas cosas extrañas en la dark web, y ambos hombres concluyeron que las probabilidades de que esta chica los estuviera engañando eran mínimas.

Al fin y al cabo, iban hacia su territorio. Si no resultaba ser la Médica Milagro, ¡lo pagaría muy caro!

—Pase usted.

Ambos mantuvieron una actitud de respeto y la escoltaron hasta un jet privado.

Ya en el avión, Melisa sacó su laptop y se puso a programar el código del nuevo equipo médico de emergencia para los buques militares.

De vez en cuando, los guardaespaldas de la organización pasaban caminando cerca para espiar su pantalla, pero lo único que lograban ver eran sus dedos volando sobre el teclado y una cascada de números y letras verdes subiendo por la pantalla. Parecía algo de muy alto nivel.

Lo que terminó de convencerlos de que ella realmente sabía lo que hacía fue que no durmió en toda la noche. Se la pasó escribiendo código sin parar.

No fue hasta el amanecer, a solo dos horas de aterrizar, que Melisa le pidió a una azafata que le preparara la cama para poder tomar una siesta rápida.

Dani vio la llamada perdida hasta la mañana del día siguiente. De inmediato le regresó la llamada y, tras unos segundos, ella contestó.

La voz de él sonaba ronca y cansada:

—Estuve muy ocupado anoche organizando una estrategia y no traía mi celular. ¿Viste las noticias?

Melisa contestó todavía medio dormida. Su voz sonaba suave y dulce, completamente distinta a su tono habitual:

—Mhm... sí, las vi...

Alargó la última sílaba con somnolencia, con una voz suave y vulnerable que a cualquiera le habría bajado la guardia. Al escucharla, la respiración de Dani se volvió más pausada sin que se diera cuenta.

Su mirada habitualmente fría se suavizó en un instante y bajó la voz hasta un susurro:

—¿Te desperté?

Melisa soltó un murmullo inconsciente, frotando su mejilla contra la almohada:

—Bienvenida desde tan lejos, Médica Milagro. El jefe ha estado lidiando con algunos contratiempos, así que no pudo venir a recibirla en persona. La salud del señor Aureliano ha mejorado un poco y la está esperando en su habitación.

Melisa asintió y entró con total naturalidad.

Un hombre de mediana edad con un aspecto enfermizo estaba recargado en un sofá, sostenido por almohadas a ambos lados. Junto al sofá había monitores de signos vitales para vigilar su estado en todo momento.

El estado de Aureliano era crítico, pero se esforzó por mostrar su mejor postura frente a ella.

—Señorita, disculpe por no salir a recibirla.

El viejo líder no había llegado a esa posición por nada. Al verla, no mostró ni la más mínima sorpresa por su juventud. Lo único que reflejó su mirada fue respeto.

Con un solo vistazo, Melisa entendió por qué este viejo líder había terminado colaborando con Lucas.

—Leí su historial clínico —dijo ella de frente—. Mi tiempo es limitado. Preparen un quirófano que cumpla con los estándares. Le escribiré a su equipo médico la lista de herramientas que necesito. La operación será en tres días.

Un asesor médico que estaba de pie junto a Aureliano intervino de inmediato:

—¡No, me niego rotundamente a permitir esto! El estado actual del señor Aureliano no es apto para someterse a una cirugía tan rápido. Si lo operan de manera tan apresurada, morirá en la plancha del quirófano. ¿Cuáles son sus verdaderas intenciones?

—¿De verdad es usted una doctora con tanta experiencia? ¡Parece no entender ni lo más básico!

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