Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 294

Hasta que el sonido de sus sollozos se desvaneció, la habitación quedó en completo silencio. Solo se escuchaba el murmullo de la lluvia mermando afuera y el ocasional crujido de las velas.

Los tensos hombros de Dani por fin se relajaron. Al darse la vuelta, esa expresión fría que helaba los huesos se derritió al instante, reemplazada por una preocupación genuina que no intentaba ocultar.

Se acercó a la cama y se sentó junto a Melisa.

—¿Por qué no te secaste el pelo? —le preguntó, con una voz profunda y tan dulce que parecía ser otra persona. Con sus dedos ásperos, apartó con delicadeza un mechón húmedo de la mejilla de la chica.

—Estaba muy cansada, no quería hacerlo. —Melisa se frotó las sienes—. Me duele la cabeza.

Dani se quedó callado un momento y se levantó.

—Termínate el té primero, ahorita vuelvo.

Melisa no sabía a dónde iba. Siguió dando sorbitos perezosos hasta vaciar la taza, y justo entonces la puerta volvió a abrirse.

Dani le quitó la taza vacía y la dejó a un lado. Traía una cobija limpia que desprendía su inconfundible aroma personal; la envolvió con ella, la levantó en brazos y salió al pasillo.

—Un rayo cayó en la estación eléctrica de la zona y, por mala suerte, el generador de emergencia está descargado. Nos vamos a quedar sin luz toda la noche.

Melisa se recargó en su pecho, tan adormilada que apenas podía abrir los ojos.

—¿A dónde me llevas?

—Hace mucho frío esta noche, tendremos que secarte el cabello así —murmuró cerca de su oído. La vibración de su pecho acompañó su voz profunda, haciéndole cosquillas.

—Mhm... —respondió Melisa de forma inarticulada.

El calor de la chimenea y aquel abrazo firme detrás de ella hicieron que su cuerpo, abrumado por el alcohol y el cansancio, se relajara hasta casi derretirse. Sin pensarlo, se acomodó mejor en sus brazos para estar más cómoda y hundió un poco más la cabeza en el hueco de su cuello.

Aquel pequeño movimiento hizo que los brazos de Dani se tensaran sutilmente alrededor de su cintura, abrazándola con más fuerza.

Él bajó la mirada. Las largas pestañas de la chica proyectaban sombras en forma de abanico sobre sus mejillas. La luz del fuego saltaba sobre su piel suave, delineando su hermoso perfil.

Ella seguía usando su camisa blanca, la cual le quedaba tan grande que el cuello se había resbalado hacia un lado, dejando a la vista un fragmento de su hombro blanco y la línea perfecta de su clavícula, brillando bajo la luz cálida como una perla fina.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA