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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 819

Tanu, ataviado con su pijama de seda, yacía de espaldas sobre su inmensa cama de cuatro postes. En el centro de su pecho, justo a la altura del corazón, un espantoso agujero manaba sangre a borbotones, tiñendo de carmesí las costosas sábanas. Tenía los ojos desorbitados, como si en el último segundo hubiera sentido una incredulidad absoluta.

Junto a la cama, Luna estaba de pie descalza, vestida solo con un camisón blanco. En sus manos sostenía una familiar pistola plateada, cuyo cañón aún dejaba escapar un tenue hilo de humo.

Su rostro estaba más pálido que el papel, sus ojos carecían de vida y su cuerpo temblaba convulsivamente, como una hoja a merced del viento de otoño.

"¡Luna! ¡¿Qué has hecho?!", exclamó Iván, horrorizado.

Ese grito pareció sacar a Luna del caos en el que estaba sumida su mente, rompiendo el zumbido constante en sus oídos.

De su garganta brotó un alarido inhumano y desgarrador, lleno de pura agonía. ¡Lanzó el arma al suelo con violencia!

"¡No...! ¡Yo no fui! ¡Yo no fui! ¡Yo solo maté a Melisa Serrano! ¡Yo solo maté a Melisa!".

Se agarró la cabeza con ambas manos, clavando las uñas en su cuero cabelludo. Empezó a gritar histéricamente, con la mirada sumida en la confusión y la locura. "¡No fui yo! ¡Yo no fui!".

El arma plateada cayó sobre la costosa alfombra con un golpe seco, rodó un par de veces y se detuvo a pocos metros de los pies de Iván.

Una avalancha de pasos apresurados inundó el pasillo. Los guardaespaldas personales de Tanu y el capitán de seguridad irrumpieron en la habitación. Al ver la espeluznante escena, todos quedaron paralizados.

"¡¡Jefe!!".

"¡Rápido! ¡Llamen al médico! ¡Reanimación!".

"¡Aseguren la zona!". El capitán de seguridad corrió hacia Luna y la sostuvo con fuerza para evitar que se hiciera daño. Al verla presa de un ataque de pánico absoluto, ordenó buscar a su psicólogo de inmediato.

La habitación se sumió en un caos total. El médico personal y el psicólogo entraron a trompicones. Uno se abalanzó sobre la cama para intentar salvar la vida de Tanu, mientras el otro revisaba frenéticamente el estado de Luna.

Con la ayuda del psicólogo, Luna comenzó a calmarse. Sus ojos temblorosos se dirigieron hacia la cama, donde un gigantesco charco de sangre empapaba las sábanas y goteaba hasta el suelo.

Los movimientos del médico sobre el cuerpo de Tanu se fueron ralentizando hasta detenerse por completo. Con el rostro ceniciento, miró a los miembros clave de la organización que habían entrado a la habitación y negó lentamente con la cabeza.

Tanu Aris, el despiadado emperador del mercado negro de armas, había muerto en su propia cama de la manera más absurda e inconcebible.

"¡Papá! ¡Mi papá!", Luna rompió en un llanto desconsolado, incapaz de asimilar lo que acababa de ocurrir.

El psicólogo le frotó la espalda suavemente y le preguntó en voz baja: "¿Qué pasó? ¿Quién asesinó al señor Tanu?".

Para todos en esa habitación, Luna era el mayor tesoro de Tanu, y su relación siempre había sido maravillosa. Nadie, ni por un segundo, sospechó de la joven.

Capítulo 819 1

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