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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 852

A pesar de todo su esfuerzo por controlarse, cuando Dani Soto recuperó la lucidez, se encontró con el desastre en la cama. Las almohadas estaban destrozadas y las plumas caían sobre el cuerpo desnudo de la mujer que amaba, ahora marcado con moretones y señales de pasión.

Incluso así, terminó lastimándola.

Al notar su angustia, Melisa Serrano abrió los ojos lentamente. Encontró su mirada sombría, rodeó su cuello con los brazos y depositó un beso en su tensa mandíbula.

—Tranquilo, el bebé está perfecto y yo me siento bien.

Solo entonces Dani pareció relajarse. La abrazó en silencio durante un largo rato antes de hablar.

—Recordé algunas cosas.

—¿Qué cosas? —preguntó Melisa.

—Sobre nosotros —respondió él—. Recordé que compré una isla para ti, y que pasamos unas vacaciones increíbles ahí. Fue una locura.

Melisa sonrió y apretó los labios.

—Sí, así fue.

Dani le besó el cabello.

—Voy a solucionar todo esto muy pronto. Confía en mí.

Habría dado lo que fuera por quedarse a su lado, pero su tiempo con Estela Aguirre estaba a punto de acabarse. Hansel Salgado lo necesitaba.

Al despuntar el alba, Dani regresó al lujoso hotel. En el pasillo, frente a la puerta, encontró a Hansel con la ropa desaliñada, en cuclillas y fumando un cigarrillo.

Dani se acercó y le dijo con frialdad:—Lograste acostarte con ella. ¿No deberías estar feliz?

Hansel levantó la vista, y sus emociones parecían un caos total.

—Se pasó toda la noche gimiendo tu maldito nombre en mi oído. Me desesperó tanto que le crucé la cara de una bofetada.

Al recordar algo, Hansel soltó una carcajada cargada de asco y dolor.

—Fue la primera vez que le pegué, pero como creía que eras tú, me gritó que le encantaba. Qué asco.

Dani sabía que la devoción de Hansel por Estela acababa de hacerse pedazos.

—Entonces, ¿conseguiste lo que queríamos?

Hansel escupió el humo, se puso de pie y lanzó el anillo al aire para atraparlo.

—Le puse uno falso. No se dará cuenta por ahora, pero para evitar problemas, necesito que me des los detalles de tu plan.

Dani le entregó una carpeta sin rodeos.

—Aquí está mi muestra de confianza. ¿Dónde está la tuya?

Hansel ojeó los documentos y asintió con genuina admiración.

—Con razón me robaste a mis clientes más importantes. Eres un genio. En poquísimo tiempo descubriste que están lavando dinero con el Fondo Patrimonial Alcázar.

—Pero esas son solo sospechas. Para probar el movimiento de los fondos, necesitamos esa llave —dijo Dani, acariciando el anillo—. Esta noche te tocará hacer horas extras.

Estela Aguirre despertó con las piernas temblando. Convencida de que quien la había llevado al éxtasis había sido Dani, recordó la noche con una sonrisa de pura satisfacción.

Verla así le revolvía el estómago a Dani, pero mantuvo su fachada perfecta. Pasó el día acompañándola a comprar ropa y de fiesta, y por la noche, dejó que Hansel volviera a ocupar su lugar para confundirla.

Dos días después, Dani le lanzó el anillo original a Hansel.

—Por eso —dijo—, me la llevaré conmigo.

Fabio abrió los ojos como platos.

—¿Te la vas a llevar? ¡Jefe, estás loco! Si ella está en el barco, ¿cómo te vas a operar?

Dani no respondió de inmediato. Sacó una pastilla de menta, la desenvolvió y se la metió en la boca. El dulzor lo ayudó a calmar el dolor punzante en su cabeza.

—En quince días es el treinta aniversario del Fondo Patrimonial Alcázar. Julián Aguirre hará una gran gala en la sede central y Estela tiene que asistir. Pero antes de eso, tiene una semana libre.

Fabio frunció el ceño. —¿Y eso qué?

—Eso significa —Dani miró por la ventana— que le diré que quiero unas vacaciones a solas antes de casarnos. Un crucero de lujo por aguas internacionales.

La mente de Fabio trabajó a toda velocidad y lo entendió.

—Quieres usar el viaje para llegar a aguas internacionales y ahí...

Dani asintió.

—Entra en la red oscura y consigue identidades falsas. Contacta en secreto a la organización de Gilberto Villanueva y asegúrate de que nadie abra la boca.

Fabio soltó un silbido. Era una jugada peligrosísima, pero brillante.

—Pero... ¿y el tiempo de la cirugía? Esa mujer no te dejará en paz ni un segundo.

Dani sonrió de lado, y Fabio comprendió al instante.

—Hansel Salgado.

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