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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 108

Horas antes, Omar había llegado a Nueva York.

Desde el momento en que el avión aterrizó, su corazón no había conocido la paz.

No había viajado miles de kilómetros por negocios.

No había ido a cerrar acuerdos.

Ni a visitar propiedades de la familia Al-Sabah.

Había cruzado medio mundo por una sola razón. Samyra.

Se instaló en el lujoso penthouse que su familia poseía en Manhattan, pero las impresionantes vistas de la ciudad no significaban nada para él.

No veía los rascacielos. No veía las luces.

No veía Nueva York. Solo veía su ausencia.

Porque por primera vez desde que la conoció, Samyra existía en un mundo donde él ya no tenía un lugar.

Pocas horas después llegó un investigador privado.

—Señor Al-Sabah, he conseguido la información que solicitó.

Omar levantó la vista inmediatamente.

—Habla.

—La señora Samyra Hassan se hospeda actualmente en el Four Seasons.

El hombre colocó una carpeta sobre la mesa.

—También confirmé que fue aceptada en el prestigioso posgrado de oncología de la Escuela Mundial de Medicina en Suiza.

Omar permaneció inmóvil. Oncología.

Recordó las incontables noches en las que ella hablaba de medicina.

Recordó la pasión en sus ojos.

La emoción con la que hablaba de los pacientes. Los artículos científicos que leía hasta la madrugada.

Las veces que se quedaba dormida estudiando.

Y recordó algo peor.

Recordó cómo ella había abandonado todo aquello. Por él.

—¿Qué más?

—Esta noche se celebrará una ceremonia para reconocer a los mejores resultados del examen de admisión.

El investigador sonrió ligeramente.

—Su esposa obtuvo el primer lugar.

Aquellas palabras golpearon algo profundo dentro de él. Primer lugar. No le sorprendía. Samyra siempre había sido extraordinaria.

Lo que le dolía era otra cosa.

Ella no se lo había contado. No había compartido con él aquella felicidad. Porque él ya no formaba parte de ella.

Y comprendió que aquello era culpa suya.

¿Cuánto tiempo llevaba sin conocer realmente a la mujer que amaba?

¿Cuánto tiempo llevaba ignorando sus sueños?

¿Cuánto tiempo llevaba creyendo que la tenía para siempre?

—Aquí está la invitación.

El investigador le entregó una elegante tarjeta.

—Con esto podrá asistir a la gala.

Omar la tomó entre sus manos. Sus dedos temblaban.

Después extendió un cheque. El hombre se retiró.

Y cuando estuvo solo nuevamente, Omar observó la invitación durante largos segundos.

—Samyra...

Su voz apenas fue un susurro.

—¿Cuánto tiempo hace que deje de verte realmente?

***

HORAS DESPUÉS

La gala comenzó poco después.

El gran salón estaba lleno de médicos, investigadores y académicos de distintas partes del mundo.

Personas brillantes.

Personas que dedicaban sus vidas a salvar otras vidas.

Omar entró discretamente. No quería llamar la atención. No quería interrumpir nada. Solo quería verla.

Su mirada recorrió el salón.

Mesa tras mesa. Rostro tras rostro.

Hasta que finalmente la encontró.

Y el mundo pareció detenerse. Allí estaba.

Vestida de verde jade. Hermosa. Radiante. Viva.

El velo caía suavemente sobre sus hombros. Su sonrisa iluminaba todo a su alrededor.

Cojeaba apenas un poco. Tan poco que casi nadie lo notaría.

Pero Omar sí. Porque conocía cada herida de aquella mujer. O al menos había creído conocerlas.

La observó conversar con otros médicos.

Reír. Sonreír. Escuchar.

Y entonces comprendió algo. Hacía muchísimo tiempo que no la veía así.

Porque durante años ella había vivido pendiente de él. De sus necesidades. De sus promesas. De sus conflictos. De sus errores.

Y ahora... Ahora volvía a ser ella.

La mujer que había conocido antes de que el amor la obligara a hacerse pequeña. Una punzada atravesó su pecho.

Porque por primera vez comprendió una verdad dolorosa.

Samyra nunca había dejado la medicina porque quisiera hacerlo. La había dejado por amor. Por él.

Y él jamás entendió el tamaño de aquel sacrificio.

La ceremonia comenzó.

Uno a uno los ganadores fueron llamados al escenario.

Hasta que llegó el momento más importante.

—El siguiente reconocimiento corresponde a la persona que obtuvo el primer lugar en el examen de admisión.

El auditorio guardó silencio.

—No solo destacó por sus resultados académicos. Su trayectoria profesional y su compromiso con los pacientes la convierten en una inspiración para todos nosotros.

Omar sintió cómo el corazón comenzaba a golpear con fuerza.

—Recibamos con un fuerte aplauso a la doctora Samyra Hassan.

Todo el salón estalló en aplausos. Samyra se levantó.

Y caminó hacia el escenario.

Omar sintió lágrimas en los ojos.

Porque estaba contemplando a la mujer que una vez renunció a sus sueños para permanecer a su lado.

Y ahora estaba recuperándolos.

Ella tomó el micrófono. Sonrió. Y comenzó a hablar.

—Gracias.

Su voz era suave. Pero firme.

—Este reconocimiento significa más de lo que puedo expresar.

Guardó silencio unos segundos.

—Hubo un momento en mi vida en el que creí que jamás volvería a ejercer la medicina.

Los aplausos desaparecieron. Todo el mundo escuchaba.

—Pensé que mis sueños habían terminado.

Capítulo: Último acto de amor 1

Capítulo: Último acto de amor 2

Capítulo: Último acto de amor 3

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