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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 14

Samyra perdió la conciencia.

Todo ocurrió demasiado rápido.

El pasillo del hospital se inclinó frente a sus ojos y el dolor que recorría su cuerpo terminó por vencerla. Sus piernas dejaron de responder y estuvo a punto de desplomarse contra el suelo frío.

Pero unas manos fuertes la sostuvieron antes de que cayera.

—¡Samyra!

Phillip Rezza la atrapó entre sus brazos.

El hombre la observó alarmado mientras apartaba algunos mechones húmedos de su rostro. Apenas tocó su piel, frunció el ceño.

Tenía fiebre. Y una fiebre alta.

—Dios mío… —murmuró preocupado.

Samyra estaba completamente inconsciente, respirando con dificultad. Phillip no perdió más tiempo y la levantó en brazos rápidamente.

Comenzó a caminar hacia la sala de emergencias.

Pero entonces una voz llena de furia estalló detrás de él.

—¡¿Qué demonios haces?!

Phillip se detuvo. Giró apenas el rostro.

Omar caminaba hacia ellos con pasos rápidos y una expresión aterradora.

Sus ojos se clavaron inmediatamente en Samyra inconsciente entre los brazos de otro hombre.

Y algo oscuro explotó dentro de él.

Una rabia irracional. Violenta. Posesiva.

Como si ver a otro sosteniendo a su esposa despertara un instinto que ni siquiera él sabía que tenía.

—¡Quita tus manos de mi mujer! —gruñó.

Phillip frunció el ceño.

—Soy médico de este hospital.

Pero Omar ya había llegado hasta él.

Sin esperar respuesta, arrebató a Samyra de sus brazos.

La sostuvo contra su pecho con fuerza, casi desesperadamente.

Y fue entonces cuando realmente la miró.

El rostro de Samyra estaba demasiado pálido. Sus labios habían perdido color. Y su cuerpo parecía arder entre sus brazos.

El corazón de Omar dio un fuerte golpe dentro de su pecho.

Por un instante sintió miedo. Un miedo real.

***

Al llegar a la habitación, Omar la colocó cuidadosamente sobre la camilla.

Sus manos temblaron apenas.

Era la segunda vez que la veía inconsciente en tan poco tiempo.

La segunda vez. Se acercó lentamente y tocó su frente.

Estaba ardiendo.

—Samyra… —susurró involuntariamente.

Algo dentro de él comenzó a tensarse dolorosamente.

Entonces Phillip entró detrás de él, ahora ya con bata médica.

—Permítame revisarla. Ya le dije que soy médico.

Omar levantó la mirada hacia él inmediatamente.

Había hostilidad en sus ojos.

Pero Phillip mantuvo la calma. Sacó su credencial y se la mostró.

Omar observó el gafete apenas unos segundos antes de apartarse.

Phillip se acercó rápidamente a Samyra y comenzó a revisarla profesionalmente.

Levantó sus párpados. Tomó su presión. Escuchó su respiración.

Entonces entró una enfermera.

—La paciente no debió levantarse todavía —explicó rápidamente—. Sigue débil. Casi sufrió ahogamiento y además tiene una lesión importante en la pierna. El agua fría empeoró el calambre y la antigua herida.

Phillip levantó lentamente la sábana para revisar su pierna.

Y Omar sintió una punzada brutal de culpa. Porque aquella lesión existía por su culpa.

El recuerdo volvió a él como una pesadilla.

El accidente. Los gritos de Samyra. Ella salvándolo. Ella sacrificándose por él. Y luego… el dolor.

Un dolor que jamás desapareció completamente.

Omar apartó la mirada de inmediato.

No pudo seguir observando.

Salió de la habitación antes de que la culpa terminara asfixiándolo.

***

El pasillo del hospital estaba silencioso.

Omar caminaba de un lado a otro con respiración pesada.

Su mente era un desastre.

Todo estaba saliéndose de control.

Cerró los ojos un instante. Pero eso solo empeoró las cosas.

Porque el recuerdo del accidente regresó nuevamente.

Samyra gritando de dolor. La sangre.

Su cuerpo herido después de salvarlo.

Omar cubrió sus oídos un instante como si quisiera expulsar aquellos recuerdos de su cabeza.

—¿Señor Al-Sabah? ¿Señor Al-Sabah?

La voz de Phillip lo obligó a volver a la realidad.

Omar abrió los ojos lentamente.

—Lo siento… —murmuró—. ¿Cómo está mi esposa?

Phillip lo observó unos segundos antes de responder.

—Está bien. Solo necesita descansar. Mañana probablemente podrá recibir el alta.

Omar soltó un lento suspiro de alivio.

Phillip continuó hablando mientras guardaba algunos documentos.

—Le dimos un antipirético para la fiebre. También calmantes para el dolor de la pierna.

Omar asintió lentamente.

Luego hubo un pequeño silencio incómodo.

Finalmente, Phillip habló nuevamente.

—Por cierto… fui compañero de Samyra en la Universidad Preston.

Eso hizo que Omar levantara la mirada.

—¿Universidad Preston?

—Sí. Estudiábamos medicina juntos.

Omar frunció apenas el ceño.

Aquello le resultaba extraño. Porque nunca había conocido realmente el pasado de Samyra.

Cuando ella se casó con él… todo lo relacionado con su vida en Estados Unidos pareció desaparecer.

Phillip sonrió ligeramente.

—Me alegra mucho volver a verla después de tantos años.

Omar sintió algo incómodo dentro del pecho.

Una sensación amarga.

Capítulo: Una vida lejos de ti 1

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