Cuando Elise despertó, el otro lado de la cama estaba vacío.
Abrió los ojos lentamente, todavía envuelta en la calidez de la noche anterior, pero una extraña sensación de inquietud le recorrió el pecho.
Tardó apenas unos segundos en recordar todo lo que había ocurrido
Fue entonces cuando miró hacia la cuna. Estaba vacía.
El corazón se le detuvo.
El sueño desapareció de golpe.
—¡Adara! —gritó con desesperación, incorporándose tan rápido que casi perdió el equilibrio.
Salió corriendo de la habitación, descalza, con el cabello revuelto y el corazón golpeando con fuerza contra sus costillas.
Pero antes de llegar a la sala... Escuchó una voz.
Era una melodía.
Una canción de cuna, suave y cálida, entonada con una ternura que jamás había imaginado escuchar de Aníbal.
Elise redujo el paso. Respiró con dificultad.
Asomó lentamente la cabeza hacia el comedor.
Y entonces la escena frente a ella la dejó completamente inmóvil.
Aníbal estaba sentado frente a Adara.
Llevaba un pequeño babero colocado con evidente torpeza, mientras sostenía una diminuta cuchara llena de papilla.
—A ver... el avioncito ya viene... cuidado porque aterriza... —canturreaba exagerando la voz, haciendo ruidos que provocaban pequeñas carcajadas en la niña.
Adara, sin embargo, giraba la cabeza cada vez que veía acercarse la cuchara.
—¿No quieres? Entonces el avioncito irá a otro aeropuerto...
La pequeña soltó una risita.
Aníbal volvió a cantar. Movía la cuchara como si realmente fuera un avión, haciendo círculos por el aire mientras seguía la canción infantil que, seguramente, había buscado en internet apenas unos minutos antes.
Finalmente, Adara abrió la boca.
Aníbal sonrió como si hubiera ganado la batalla más importante de su vida.
—¡Muy bien! Esa es mi niña.
Volvió a darle otra cucharada. Después otra. Y otra más.
La pequeña comenzó incluso a mover los pies al ritmo de la canción, dando pequeños saltitos sobre la silla infantil mientras aplaudía entre bocado y bocado.
Elise sintió que el pecho le dolía. Pero esta vez no era un dolor de tristeza.
Era una felicidad tan intensa que casi resultaba insoportable.
Las lágrimas comenzaron a deslizarse lentamente por sus mejillas. Aquella imagen...
Era exactamente la vida que alguna vez soñó.
Pensó que jamás tendría derecho a vivir algo así. Y, sin embargo... Ahí estaba.
Aníbal levantó la vista.
Al verla observándolos desde el pasillo, sonrió con esa tranquilidad que pocas veces mostraba.
—Buenos días.
Elise apenas pudo responder.
Él señaló la silla frente a la mesa.
—Siéntate. El desayuno ya está listo.
Ella asintió en silencio.
Se limpió discretamente las lágrimas antes de acercarse.
Al sentarse, descubrió que él también le había preparado café caliente, pan recién tostado, fruta y huevos.
Todo estaba servido.
—No sabía exactamente qué te gusta desayunar —admitió Aníbal, algo avergonzado—. Así que preparé un poco de todo.
Elise sonrió.
—Está perfecto.
Mientras ellos comían, Adara seguía aplaudiendo emocionada cada vez que lograba terminar otra cucharada.
Incluso comenzó a golpear la bandeja de su silla con tanta emoción que terminó arrancándoles una carcajada a ambos.
Por primera vez en muchísimo tiempo... La casa estaba llena de risas.
Elise deseó con todas sus fuerzas que aquel momento pudiera durar para siempre.
***
Después del desayuno, jugaron un rato con Adara.
Aníbal se dejó tirar del cabello.
La cargó sobre sus hombros.
La hizo reír hasta que la niña terminó completamente agotada.
Finalmente, después de otro biberón, Adara cayó profundamente dormida.
Elise la llevó con cuidado hasta la habitación.
La acomodó en su cuna.
Le dio un pequeño beso sobre la frente. Y cerró la puerta con delicadeza.
Cuando regresó a la sala, encontró a Aníbal colocando un nuevo tronco dentro de la chimenea.
Las llamas crecieron lentamente. El calor comenzó a envolver toda la habitación.
Él levantó la vista.
—Ven.
Elise caminó despacio hasta el sofá. Se sentó a cierta distancia.
Durante varios minutos ninguno habló.
Finalmente fue Aníbal quien rompió el silencio.
—Pedí unos días libres en el trabajo.
Ella lo observó.
—¿Lo hiciste?

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