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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 195

Mientras Samyra luchaba por mantenerse fuerte en el ala de ginecología, en el piso de cuidados intensivos la incertidumbre consumía a toda la familia Al-Sabah.

Nadie hablaba.

El silencio pesaba más que cualquier palabra.

Nassira caminaba de un extremo al otro del pasillo con las manos entrelazadas, incapaz de permanecer quieta.

Cada pocos segundos dirigía la mirada hacia la puerta de la habitación de Omar, esperando que en cualquier momento un médico saliera con buenas noticias.

Pero nadie salía.

Su respiración era cada vez más acelerada.

Había visto a su hermano superar situaciones imposibles, levantarse una y otra vez después de cada golpe que le daba la vida. Sin embargo, aquella vez era diferente.

Lo sentía.

Había algo extraño en todo lo que estaba ocurriendo.

Entonces la puerta del elevador se abrió.

Elise apareció caminando con rapidez.

Su expresión bastó para que Nassira comprendiera que las noticias no eran buenas.

Corrió inmediatamente hacia ella.

—¿Cómo está Samyra? —preguntó con angustia.

Elise suspiró profundamente.

No quería ocultarle nada.

—Está estable.

La presión de Nassira disminuyó apenas un poco.

Pero Elise continuó.

—Los bebés están bien, aunque sufrió una fuerte crisis de estrés. La dejaron internada esta noche porque su presión arterial se elevó demasiado.

Nassira cerró los ojos unos segundos.

—Gracias a Dios... ¿Va a estar bien? ¿Verdad?

Sin embargo, la doctora aún no había terminado.

La miró directamente.

—También necesito decirte otra cosa.

El semblante de Nassira volvió a endurecerse.

—¿Qué ocurrió?

Elise respiró hondo.

—Alguien contaminó el medicamento que recibió Omar.

Nassira abrió los ojos con incredulidad.

—¿Qué? Dices que… dañaron a mi hermano. Pero, ¿Quién?

—Hay un gran error, encontraron el medicamento entre las pertenecías de Samyra Hassan, por eso las primeras sospechas... apuntan hacia ella, pero eso no puede ser.

El tiempo pareció detenerse.

Durante unos segundos Nassira permaneció completamente inmóvil.

Después negó con fuerza.

—¡Eso es imposible!

Su voz resonó por todo el pasillo.

Varias personas voltearon a verla. Pero no le importó.

—¡Samyra jamás le haría daño a mi hermano!

Su respiración se agitó. La rabia comenzó a llenar cada palabra.

—¡Ella ha dado absolutamente todo por él!

Las lágrimas aparecieron en sus ojos.

—Ella casi murió para salvarlo.

Se llevó una mano al pecho intentando contener la emoción.

—¡Su cojera existe porque se lastimó y quemó el pie por querer salvar a mi hermano del incendio!

La voz comenzó a quebrársele.

—¡Las cicatrices que lleva en el cuerpo son las quemaduras que sufrió por rescatarlo de aquel incendio!

Miró fijamente a Elise.

—Dime una sola razón por la que una mujer que ha sacrificado tanto por el hombre que ama decidiría asesinarlo ahora.

Elise permaneció en silencio.

No tenía respuesta.

Porque ella tampoco creía aquella acusación.

—Lo sé.

Su voz fue apenas un susurro.

—Por eso Phillip y yo vamos a investigar todo. Hay demasiadas cosas que no encajan. Los registros del medicamento presentan inconsistencias. Alguien manipuló el procedimiento.

Nassira respiró profundamente.

Intentó recuperar la calma. No podía permitir que el miedo dominara sus pensamientos.

Debía pensar. Debía encontrar algo. Lo que fuera.

Sin decir una palabra más, caminó hasta la habitación de Omar.

Abrió la puerta con cuidado.

Ayer su hermano lucía tan fuerte, ahora ni siquiera estaba ahí, sino en cuidados intensivos. Sintió terror, y se estremeció.

Se sentía tan destrozada.

Nassira sintió un nudo en la garganta.

Se acercó lentamente.

Tomó su mano con cuidado. Seguía tibia.

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