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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 213

Nassira salió del edificio con el corazón agitado.

Aunque intentaba mantenerse serena, no podía dejar de mirar hacia atrás cada pocos pasos.

Tenía miedo.

Miedo de que sus abuelos vinieran por ella. Miedo de que intentaran llevarla de regreso a Dubái por la fuerza.

Legalmente, su hermano Omar era su tutor, y sabía que nadie podía obligarla a marcharse. Sin embargo, el temor seguía instalado en su pecho.

No era miedo a ellos.

Era miedo a perder a la familia que tanto amaba.

Una lágrima resbaló por su mejilla.

—¿Por qué tiene que ser así...? —susurró.

Nunca quiso enfrentarse a sus abuelos.

Los amaba profundamente. Ellos la habían criado, la habían protegido desde pequeña y le habían enseñado a amar a Alá.

Pero también habían decidido por ella durante demasiados años.

Respiró hondo y levantó la cabeza.

—Esta vez... tengo que decidir por mí.

Tomó un taxi y, pocos minutos después, llegó al edificio donde vivía Phillip.

El departamento estaba a solo unos minutos del de Samyra, así que conocía bien la zona.

Subió al piso correspondiente y se detuvo frente a la puerta.

Respiró profundamente antes de tocar el timbre.

Una vez. Dos veces. Tres.

Nadie respondió.

El silencio del pasillo comenzó a pesar sobre sus hombros.

Su sonrisa desapareció poco a poco.

"¿Y si me equivoqué otra vez?"

Bajó lentamente la mano.

"¿Y si mis abuelos tienen razón?"

Su pecho comenzó a oprimirse.

"¿Y si solo estoy persiguiendo un sueño imposible?"

Durante toda su vida había intentado hacer lo correcto.

Había obedecido.

Había callado. Había ocultado incluso su infertilidad por miedo a decepcionar a los demás.

¿Y si ahora también estaba equivocándose?

Cerró los ojos. Por un instante estuvo a punto de marcharse.

Entonces escuchó el sonido del ascensor.

Las puertas metálicas se abrieron lentamente.

—¿Nassira?

Ella levantó la cabeza de inmediato.

Phillip salió del ascensor cargando varias bolsas de papel y una pequeña caja de cartón.

Al verla, sus ojos se iluminaron con una alegría imposible de ocultar.

Una sonrisa cálida apareció en su rostro.

—Hola...

Nassira sintió que toda la ansiedad que había acumulado durante el día comenzaba a desaparecer.

Sin darse cuenta, también sonrió.

—Hola...

Los dos permanecieron inmóviles durante unos segundos.

Era extraño. Durante el último mes habían salido varias veces a caminar, habían compartido comidas, largas conversaciones y paseos por la ciudad.

Sin embargo, todo había sido en secreto.

Nassira todavía no se había atrevido a contarle a Omar ni a Samyra que Phillip ocupaba un lugar tan importante en su corazón.

No porque desconfiara de él. Al contrario.

Durante ese mes había descubierto a un hombre paciente, respetuoso y bondadoso.

Un hombre que nunca intentó apresurarla.

Un hombre que siempre caminaba a su lado, jamás delante de ella.

Phillip notó entonces que los ojos de Nassira estaban ligeramente enrojecidos.

Su sonrisa desapareció.

—¿Estuviste llorando?

Ella intentó negarlo con una sonrisa.

—No es nada.

Él dejó las bolsas sobre el suelo.

—Nassira...

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