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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 260

Zayn recorrió el salón con una expresión serena. Su rostro permanecía tranquilo, aunque en el fondo sabía que aquel anuncio cambiaría el destino de uno de los hombres más cercanos a él.

Tomó el micrófono.

—Quiero compartir una noticia con todos ustedes.

El silencio fue absoluto.

—A partir de hoy, mi hermano, Adnan Al-Qasimi, abandonará los Emiratos Árabes Unidos para comenzar un nuevo camino lejos de nuestra familia. Buscará construir su propio destino y alcanzar sus propios sueños.

Varias personas intercambiaron miradas sorprendidas.

Aquella noticia no estaba en el programa de la boda.

Zayn continuó hablando con calma.

—Les pido que, en lugar de despedirlo con tristeza, le ofrezcamos nuestras bendiciones y nuestras oraciones. Que Alá ilumine cada uno de sus pasos, lo proteja en el camino y le conceda sabiduría para afrontar los desafíos que encontrará lejos de casa.

Durante unos segundos reinó el silencio.

Después, alguien comenzó a aplaudir.

Poco a poco, todo el salón se unió al aplauso.

El sonido se volvió ensordecedor.

Los asistentes se pusieron de pie como una muestra de respeto hacia la familia Al-Qasimi.

Muchos sonreían sinceramente, creyendo que se trataba de una noble despedida entre hermanos.

Solo unos pocos conocían la verdadera razón detrás de aquella decisión.

Adnan permaneció inmóvil.

Sus manos estaban cerradas con tanta fuerza que los nudillos se habían vuelto blancos.

Sus ojos ardían de rabia.

Aquellas palabras sonaban como una despedida honorable ante todos los presentes, pero él sabía perfectamente que aquello no era una elección.

Era un destierro.

Una expulsión elegante disfrazada de bendición.

Clavó la mirada en Zayn.

Durante un instante ambos hermanos se observaron sin pronunciar una sola palabra.

Había demasiadas emociones contenidas entre ellos. Rencor.

Finalmente, Adnan soltó una sonrisa amarga.

No dijo absolutamente nada.

Giró sobre sus talones y abandonó el salón con pasos firmes.

Nadie se atrevió a detenerlo.

Muchos invitados pensaron que simplemente estaba conmovido por la despedida.

Solo la familia comprendía el peso de aquel silencio.

La celebración continuó como si nada hubiera ocurrido.

Sin embargo, el comentario de los invitados cambió de inmediato.

—El jeque Zayn es un hombre verdaderamente honorable.

—Ha demostrado cuánto ama a la jequesa Fahriye.

—Pudo haber provocado un escándalo, pero prefirió despedir a su hermano con dignidad.

—Es admirable que protegiera el honor de su esposa frente a todos.

—Pocas veces se ve un amor tan firme.

Las voces se multiplicaban entre las distintas mesas.

Todos coincidían en una misma idea.

El heredero Al-Qasimi estaba profundamente enamorado de su esposa.

Y estaba dispuesto a defender ese matrimonio por encima de cualquier conflicto familiar.

***

En otra parte del inmenso salón, Murad permanecía sentado junto a varios amigos de la familia mientras disfrutaba tranquilamente de una taza de té árabe perfumado con cardamomo.

Las risas y la música apenas lograban distraerlo.

Uno de sus amigos siguió la dirección de su mirada y sonrió con picardía.

—Murad... mira hacia la mesa del fondo.

Murad levantó ligeramente la vista.

Allí estaba Essyra.

Vestía un elegante vestido color esmeralda adornado con delicados bordados dorados que realzaban su belleza natural. Su cabello oscuro caía en suaves ondas sobre sus hombros y una discreta sonrisa iluminaba su rostro mientras conversaba con otras jóvenes de la nobleza.

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