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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 265

Mientras tanto, el ambiente dentro del exclusivo bar era completamente distinto al bullicio de las calles de Dubái.

Las puertas automáticas se abrieron y un estallido de luces multicolores, música electrónica y conversaciones animadas los envolvió de inmediato.

El lugar estaba repleto de empresarios, jóvenes de familias influyentes y turistas adinerados que disfrutaban de la vida nocturna.

Las lámparas de cristal reflejaban destellos dorados sobre las mesas de mármol, mientras los camareros recorrían el salón con elegancia, sirviendo cócteles y bebidas exclusivas.

Essyra sonrió con entusiasmo.

—¡Este lugar sigue siendo maravilloso!

Larya asintió mientras observaba el escenario donde un grupo de músicos interpretaba una melodía moderna.

Tariq caminó al frente con la seguridad de quien conocía perfectamente aquel sitio.

Hasret permanecía unos pasos detrás de ellos.

Sus manos estaban entrelazadas frente a su cuerpo y evitaba llamar la atención. No era una mujer acostumbrada a esos lugares. Todo le parecía demasiado brillante, demasiado lujoso y ajeno a su realidad.

Mientras avanzaban entre las mesas, Tariq giró discretamente el rostro hacia ella.

Sin hablar, dirigió su mirada hacia un rincón del salón.

Hasret siguió la dirección de sus ojos.

Allí estaba.

Un grupo de hombres conversaba entre risas.

En el centro se encontraba Murad Al-Sabah.

Vestía un impecable traje azul oscuro sin corbata. Su postura relajada y la facilidad con la que todos parecían escucharlo demostraban el respeto que inspiraba. Sonreía mientras levantaba su copa sin alcohol para brindar con sus amigos.

Hasret comprendió de inmediato que ese era el hombre del que Tariq le había hablado.

Nunca lo había visto.

Por un instante permaneció observándolo con curiosidad.

Murad levantó la vista casi por casualidad.

Sus ojos buscaron primero a Essyra.

Era lógico.

Sabía que ella estaría allí aquella noche.

Sin embargo, apenas un segundo después, algo llamó su atención.

Su mirada se detuvo en otra persona.

Hasret.

El bullicio del bar pareció desaparecer por un instante.

Los ojos de ambos se encontraron.

Murad sintió una extraña sensación difícil de explicar.

No era solo que aquella joven fuera hermosa.

Había algo distinto en ella.

No llevaba la expresión orgullosa de las mujeres que solían rodear a la alta sociedad.

Su mirada transmitía una mezcla de dulzura, timidez y una profunda tristeza.

Era como si ocultara una historia que nadie conocía.

Murad permaneció observándola durante varios segundos.

Más de lo que habría considerado apropiado.

Hasret fue la primera en bajar la mirada.

Sintió que el corazón comenzaba a latir con fuerza.

Nunca un desconocido la había observado de aquella manera.

Sin embargo, incluso después de apartar la vista, podía sentir que él seguía mirándola.

Aquella sensación la puso nerviosa.

**

Murad apoyó lentamente la copa sobre la mesa sin dejar de observar a la joven.

Malik, que estaba sentado a su lado, siguió la dirección de su mirada.

Sonrió con picardía.

—¿Qué ocurre?

Murad habló sin apartar los ojos de Hasret.

—¿Quién es esa chica?

Malik buscó unos segundos entre sus recuerdos.

—Ella...

Frunció ligeramente el ceño.

—Creo que pertenece al entorno de la familia de Tariq.

Se encogió de hombros.

—La he visto varias veces con él, pero nunca entendí cuál es su relación.

Murad arqueó una ceja.

—¿No es su prometida?

Malik soltó una pequeña risa.

—Definitivamente no.

Su expresión se volvió más seria.

—La verdad es que Tariq jamás la presenta como pareja.

Hizo una breve pausa.

—Incluso diría que la trata más como una asistente... o alguien de su servicio.

Murad volvió a mirar a Hasret.

Aquello le resultó extraño.

Había una elegancia natural en aquella muchacha que no encajaba con la descripción de una simple empleada.

Antes de seguir pensando en ello, decidió levantarse.

—Regreso enseguida.

—¿Al baño?

Murad asintió.

—Sí.

Se alejó caminando entre las mesas.

***

Desde el otro extremo del salón, Tariq observó cada uno de sus movimientos.

Una sonrisa calculadora apareció en sus labios.

Sin que los demás lo notaran, hizo una discreta señal con la mano.

Hasret comprendió inmediatamente.

Era el momento.

Sintió que un nudo se formaba en su garganta.

Sus piernas parecían pesar el doble mientras abandonaba lentamente el salón principal.

Se dirigió al pasillo que conducía a los sanitarios privados.

Allí no había música.

Solo un silencio interrumpido por el sonido lejano de las conversaciones.

Respiró profundamente.

Capítulo: Trampa para dos 1

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