—Lárgate de aquí, ahora mismo, Adnan.
La voz de Fahriye sonó firme, aunque por dentro sintió un escalofrío al verlo de pie frente a ella.
No esperaba encontrarlo en la puerta de la villa.
Mucho menos después de todo lo que había ocurrido entre ellos.
Retrocedió un paso con cautela, manteniendo la distancia.
Adnan, en cambio, avanzó lentamente, con una expresión que intentaba parecer arrepentida.
—Fahriye... solo he venido a pedirte perdón.
Ella soltó una risa amarga.
Aquellas palabras le parecían absurdas.
—¿Tú? ¿Pedir perdón?
Negó con la cabeza.
—No me interesa escuchar una sola palabra tuya. Vete ahora mismo.
Adnan suspiró, fingiendo tristeza.
—Sé que cometí errores, pero sigo siendo parte de esta familia. Quiero arreglar las cosas contigo y con Zayn.
—No existe ningún "nosotros". Tú destruiste cualquier oportunidad de reconciliación hace mucho tiempo.
Fahriye señaló la puerta.
—Sal.
Antes de que Adnan pudiera responder, la puerta volvió a abrirse.
Zayn acababa de regresar.
Al ver a su hermano dentro de la habitación, su expresión cambió por completo.
Toda la calma desapareció de su rostro.
Sus ojos se endurecieron.
—¿Qué haces aquí, Adnan?
Caminó directamente hacia él y lo sujetó con fuerza del brazo.
Adnan sonrió con aparente tranquilidad.
—Hermano, vine a disculparme.
Miró a Fahriye de reojo.
—Contigo... y con tu esposa. Solo quería que, por una vez, volviéramos a ser una familia.
Zayn lo observó fijamente.
No había una sola palabra que creyera.
Conocía demasiado bien a Adnan.
Sabía que nunca hacía nada sin esperar un beneficio.
—No necesito tus disculpas.
Su voz fue fría.
—Ni yo ni mi esposa queremos volver a verte.
Lo soltó con brusquedad.
—Ahora márchate.
Adnan bajó la mirada durante un instante y luego soltó una pequeña carcajada.
—Has cambiado mucho, hermano.
Volvió a levantar la vista.
—Te has vuelto muy rencoroso.
Zayn permaneció en silencio.
Entonces Adnan sonrió con malicia.
—Aunque quizá ya comprobaste que no fuiste el primero de Fahriye.
El silencio duró apenas un segundo.
El siguiente instante, el puño de Zayn impactó directamente contra el rostro de Adnan.
El golpe fue tan fuerte que lo hizo retroceder varios pasos.
Adnan llevó una mano a su boca.
Sintió el sabor metálico de la sangre.
Pero, en lugar de enfadarse, comenzó a reír.
Aquella reacción desconcertó incluso a Fahriye.
Zayn respiró profundamente para controlar la rabia.
No permitiría que Adnan siguiera provocándolo.
Tomó el teléfono y llamó inmediatamente a la seguridad del resort.
Pocos segundos después, varios guardias llegaron hasta la villa.
Zayn señaló a su hermano.
—Sáquenlo de aquí.
Los hombres se acercaron.
—Y expúlsenlo inmediatamente de la isla.
Adnan abrió los ojos con incredulidad.
—¡No puedes hacer esto!
—Claro que puedo.
Los guardias comenzaron a sujetarlo.
Él intentó resistirse.
—¡Soy un Al-Qasimi!
—Y precisamente por eso deberías sentir vergüenza de tu comportamiento —respondió Zayn.
Lo empujó hacia la salida.
Antes de que los guardias terminaran de llevárselo, Zayn habló una última vez.
—Y deja de preocuparte por mi esposa.
Su voz fue completamente segura.
—Ya sé que todo lo que dijiste era mentira.
Lo comprobé con mis propios ojos.
Por primera vez, la sonrisa de Adnan desapareció.
Su rostro cambió por completo.
Una mezcla de rabia e impotencia apareció en su mirada.
Comprendió que sus mentiras habían dejado de funcionar.
Con un rugido de furia, logró soltarse de uno de los guardias y se lanzó contra Zayn.
Intentó golpearlo.
Pero Zayn esquivó el ataque con facilidad.
Entonces sonrió.
No era una sonrisa de burla.
Era la sonrisa de alguien que acababa de confirmar toda la verdad.
Adnan reaccionaba así porque había sido descubierto.
Porque sus mentiras ya no tenían ningún poder.
Los guardias lo inmovilizaron entre varios hombres.
A pesar de sus gritos y amenazas, terminaron arrastrándolo fuera de la villa.
Minutos después, fue obligado a abandonar la isla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me perdiste, CEO árabe
Compré 520 monedas de cobraron, pero no sé desbloquea, es un robo...