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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 28

Samyra tomó la tarjeta de crédito de las manos de Omar y salió de la casa sin volver a mirarlo.

Omar permaneció sentado frente a la mesa del comedor durante varios minutos, inmóvil, observando el espacio vacío donde ella había estado segundos antes.

No entendía qué estaba pasando.

Sentía rabia. Vergüenza. Y algo peor.

Una ansiedad extraña que comenzaba a crecer lentamente dentro de su pecho.

Durante años, Samyra había sido dulce, paciente y comprensiva. Incluso cuando discutían, siempre terminaba cediendo primero. Siempre regresaba a él.

Pero ahora… Era distinta. Fría. Distante.

Y eso lo desconcertaba más de lo que quería admitir.

Omar cerró los ojos un momento y pasó una mano por su rostro con cansancio.

Él realmente creyó que Samyra lo entendería.

Sí, había roto una promesa.

Sí, sabía que aquello la estaba lastimando.

Pero Nayla no era una amante. No era un capricho.

Era una mujer aterrada que estaba intentando escapar de una vida cruel.

¿Tan malo era querer salvarla?

Omar sentía que estaba atrapado entre dos fuegos.

Y aun así, nunca imaginó que Samyra reaccionaría de esa manera.

Por primera vez, comenzó a preguntarse si realmente podía perderla.

***

Pero Samyra no fue de compras.

En cuanto salió de la mansión, respiró profundamente, como si recién afuera pudiera volver a sentir el aire entrar a sus pulmones.

Le pidió al chofer que la llevara a una plaza comercial y ahí se encontró con una conocida.

Una mujer elegante, acostumbrada al lujo y las apariencias.

Samyra sonrió con calma y le entregó discretamente la tarjeta.

La mujer frunció el ceño confundida.

—¿Quieres que compre cosas por ti?

Samyra asintió apenas.

—Compra cualquier cosa. Luego dame el dinero en efectivo.

La mujer pareció sorprendida.

—¿Samyra… ocurre algo?

Samyra sostuvo la sonrisa, aunque por dentro se sentía rota.

—Solo necesito un favor.

No explicó más. No podía hacerlo.

Ni siquiera sabía cómo explicar el caos que sentía dentro de sí misma.

Mientras esperaba el efectivo, observó a la gente caminar por la plaza.

Parejas riendo. Familias. Mujeres cargando bolsas de compras.

Todo parecía tan normal.

Y, sin embargo, ella sentía que su vida entera comenzaba a derrumbarse.

Cuando recibió el dinero, lo guardó rápidamente y abandonó el lugar.

Luego tomó un taxi. Sus manos sudaban.

Estaba nerviosa. Muy nerviosa.

Porque después de tantos años… volvería a verlo.

***

Cuando el taxi se detuvo frente al restaurante Luna Polar, Samyra sintió el corazón acelerarse.

Apretó sus dedos contra el bolso y respiró profundamente antes de entrar.

El restaurante tenía una terraza elegante con vista al mar. Era tranquilo y sofisticado.

Y ahí estaba él. El doctor Duncan.

Sentado junto a la ventana.

Leyendo algo en su Tablet mientras bebía café.

Samyra sintió un extraño nudo en la garganta.

Habían pasado años desde la última vez que lo vio. Años desde que abandonó el hospital. Años desde que abandonó la medicina.

Y todavía recordaba perfectamente la decepción en los ojos de Duncan cuando ella renunció.

“Dejar tu carrera por amor es la decisión más inmadura que has tomado.”

En aquel momento lo odió por decirlo.

Ahora entendía que tenía razón.

Como si hubiera sentido su presencia, Duncan levantó la mirada.

Y en cuanto la vio, sus ojos se iluminaron.

Se levantó inmediatamente.

—¡Samyra Hassan!

Ella sonrió sin poder evitarlo.

Y algo dentro de ella se quebró.

Porque por primera vez en mucho tiempo, alguien la miraba como si todavía fuera valiosa.

No como esposa. No como mujer de Omar.

Sino como Samyra. La brillante doctora que una vez soñó con cambiar el mundo.

Sin pensarlo demasiado, caminó rápido hacia él.

Duncan abrió los brazos de manera natural y Samyra terminó abrazándolo impulsivamente.

En cuanto sintió aquel abrazo cálido y familiar, sus ojos ardieron.

Había extrañado demasiado esa versión de sí misma.

Duncan también la abrazó.

Con afecto sincero.

—Me alegra mucho verte —dijo suavemente.

Capitulo: Esposa Khá'ina 1

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