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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 51

El silencio que quedó en la habitación después de sus palabras fue insoportable. Pesado. Doloroso.

De esos silencios que ya no unen a dos personas… sino que muestran la distancia entre ellas.

Samyra seguía sentada sobre la cama, cubriéndose con la bata entreabierta mientras intentaba recuperar el aire.

Sus lágrimas aún descendían lentamente por sus mejillas, y Omar seguía frente a ella, arrodillado, con el rostro húmedo y la respiración temblorosa.

Acababa de besar sus cicatrices. Acababa de llorar sobre ellas.

Y aun así… nada parecía arreglado.

Porque el problema nunca había sido solamente el miedo de Omar a tocarla. Era todo lo demás.

Todo lo que había roto entre ellos.

Samyra cerró los ojos apenas un segundo. Le dolía mirarlo así. Tan roto. Tan desesperado.

Pero también le dolía recordar que siempre terminaba igual.

Ella esperando. Ella entendiendo. Ella soportando.

Y Nayla ocupando el centro de todo.

—Entonces deja de amarme —susurró finalmente.

La frase cayó como un golpe seco.

Omar levantó la mirada de inmediato.

Sus ojos estaban completamente vulnerables ahora. Sin orgullo. Sin control.

—Samyra…

Ella negó suavemente.

—Porque tu amor solo me lastima.

El aire pareció desaparecer de la habitación.

Omar se apartó apenas un paso, como si esas palabras le hubieran atravesado el pecho.

La miró fijamente. Como si estuviera viendo algo inevitable acercarse hacia él.

Algo que no sabía detener.

Y entonces sonó el teléfono.

El sonido rompió el momento de manera brutal.

Omar cerró los ojos con frustración. No quería responder.

Por primera vez en mucho tiempo, no quería que el mundo entrara entre ellos.

Pero cuando vio el nombre en la pantalla, algo dentro de él se tensó. Nassira.

Respondió inmediatamente.

—¿Qué pasa?

Del otro lado solo se escuchaban llantos y caos. La voz de su hermana sonaba alterada.

—¡Hermano… Nayla perdió al bebé!

Omar sintió un vacío repentino.

—¿Qué?

—¡Está destrozada! ¡Dice que no quiere vivir! ¡Tienes que venir ahora mismo, su padre está aquí, quiere enviarla a Medina!

El corazón de Omar se aceleró violentamente.

Miró a Samyra.

No quería irse, pero aun así… la realidad volvía a arrastrarlo lejos.

—Voy para allá —dijo al fin. Colgó lentamente.

Y cuando volvió a mirarla, sintió algo peor que el enojo. Resignación.

Samyra ya se estaba cubriendo completamente con la bata. Sus movimientos eran tranquilos. Demasiado tranquilos.

Y eso lo asustó más.

Porque parecía una mujer que acababa de tomar una decisión definitiva.

Ella sonrió apenas. Pero no había calidez en esa sonrisa.

—Ve —dijo suavemente—. Nayla te necesita.

—Samyra…

—No pierdas tiempo conmigo.

La culpa cayó sobre Omar como un peso insoportable.

Quiso acercarse otra vez. Quiso explicarle.

Quiso decirle que no estaba eligiendo a Nayla sobre ella.

Pero incluso él sabía que, desde afuera… eso era exactamente lo que parecía.

Extendió la mano intentando tocarla. Pero Samyra se apartó. El gesto fue pequeño. Y aun así lo destruyó.

Capítulo: Irse antes de la medianoche 1

Capítulo: Irse antes de la medianoche 2

Capítulo: Irse antes de la medianoche 3

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