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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 53

Samyra llegó al hotel poco antes del anochecer.

Había elegido uno discreto, lejos de las zonas que frecuentaba la familia Al-Sabah y lejos de cualquier lugar donde alguien pudiera reconocerla fácilmente.

No quería preguntas. No quería explicaciones. No quería que nadie intentara convencerla de regresar.

Solo necesitaba silencio.

La recepcionista le entregó la llave de una suite en uno de los pisos superiores. Ella agradeció con una sonrisa cansada y subió sola.

Cuando la puerta se cerró detrás de ella, por primera vez en todo el día sintió el peso real de lo que había hecho.

Se había ido. No era una amenaza. No era una discusión.

No era una de esas ocasiones en que necesitaba unas horas para calmarse.

Se había marchado de verdad.

La habitación era amplia y elegante, pero Samyra apenas la observó. Dejó su bolso sobre una mesa cercana y caminó lentamente hasta la cama.

Entonces se sentó. Y el dolor la alcanzó de golpe.

Soltó una pequeña mueca.

Su pierna llevaba horas molestándola, pero había estado tan concentrada en salir de la mansión que apenas le había prestado atención.

Con cuidado, levantó la tela de su falda larga.

Las cicatrices seguían allí. Nunca se habían ido.

Líneas irregulares sobre la piel que contaban una historia que ella jamás podría borrar.

Durante unos segundos las observó en silencio.

No sintió rabia. No sintió vergüenza. Solo una tristeza profunda.

Aquellas marcas eran el recuerdo permanente de una decisión que nunca había lamentado.

Abrió su bolso, sacó un calmante y lo tomó con un poco de agua.

Luego apoyó la espalda contra el cabecero de la cama y cerró los ojos.

Necesitaba organizar sus pensamientos.

Mañana iría a tramitar un nuevo pasaporte.

Después comenzaría a preparar toda la documentación necesaria.

Solicitudes. Certificados. Recomendaciones académicas.

Todo.

Su objetivo seguía siendo el mismo.

Estados Unidos. El posgrado. Una nueva vida. Una vida que ya no dependiera de Omar.

La idea le produjo una punzada extraña en el pecho.

Todavía dolía pensar en él. Quizá seguiría doliendo durante mucho tiempo.

Pero el dolor no podía convertirse en una prisión.

Después de permanecer varios minutos inmóvil, se levantó y caminó hacia el baño.

Abrió el grifo de la tina.

El agua caliente comenzó a llenarla lentamente mientras el vapor cubría los espejos.

Samyra se quitó la ropa con movimientos pausados y entró en el agua.

El calor la envolvió de inmediato.

Durante unos segundos simplemente permaneció allí, inmóvil.

Sintiendo. Respirando.

Dejando que el cansancio abandonara poco a poco su cuerpo.

Pero el silencio también dejó espacio para los recuerdos.

Y entonces apareció Omar.

Su sonrisa. Sus promesas. Sus abrazos.

Los días en los que había creído sinceramente que podrían superar cualquier dificultad.

Las veces que ella lo había mirado como si fuera el único hombre en el mundo.

Las veces que ella le creyó.

Una lágrima descendió lentamente por su mejilla. Se mezcló con el agua caliente y desapareció.

Luego llegó otra. Y otra más.

No lloraba con desesperación. No era un llanto violento.

Era el llanto silencioso de alguien que estaba despidiendo algo que había amado profundamente.

Porque eso era lo que más dolía.

No Nayla. No la segunda esposa. Ni siquiera las mentiras.

Lo que más dolía era haber imaginado una vida completa junto a él.

Un futuro. Una familia. Décadas enteras.

Y descubrir que aquello nunca existiría de la manera que ella había soñado.

Apoyó la cabeza contra el borde de la tina.

Cerró los ojos. Y permitió que sus pensamientos fluyeran.

"Si pudiera volver a aquel día..."

La imagen regresó a su mente. El accidente. La sangre. El miedo.

La decisión de arriesgarse para salvarlo.

Una parte de ella sabía exactamente cuál sería su respuesta.

Lo salvaría otra vez. Sin dudar. Mil veces si fuera necesario.

Porque aquella decisión había nacido de lo mejor de ella.

No se arrepentía de eso. Pero había algo diferente.

Algo que ahora comprendía.

—Te salvaría de nuevo —susurró al vacío.

Su voz apenas fue audible.

Capítulo: La ausencia de ti 1

Capítulo: La ausencia de ti 2

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