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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 82

Omar salió de la casa de Anur mucho más tarde de lo que imaginaba.

Durante todo el trayecto de regreso permaneció en silencio.

Las luces de la ciudad desfilaban detrás de la ventanilla del automóvil, pero él apenas las veía.

La conversación con Anur seguía resonando en su cabeza.

"Puedes perderla."

Era absurdo. Ridículo.

Samyra lo amaba. Siempre lo había amado.

Ella había permanecido a su lado cuando estaba roto.

Lo había cuidado cuando ni siquiera él podía soportarse a sí mismo.

Había renunciado a demasiadas cosas por él.

No podía irse. No después de todo.

Pero por primera vez aquella certeza ya no se sentía tan sólida.

Recordó el hospital. Recordó la decepción que sintió al ver entrar a Nayla.

Recordó la forma en que Samyra había hablado.

Educada. Amable. Distante.

Y eso le provocó un escalofrío.

Porque Samyra no había discutido.

Y mientras más lo pensaba, más miedo le daba.

Una mujer furiosa todavía pelea. Una mujer herida todavía espera algo.

Pero una mujer que deja de luchar... Quizá ya está aprendiendo a vivir sin ti.

Omar cerró los ojos. De pronto recordó algo.

La primera vez que Samyra lo abrazó después de uno de sus peores días.

La forma en que ella sonrió cuando él apenas podía hacerlo.

La manera en que siempre parecía encontrar una razón para quedarse.

¿Cuándo había comenzado a dar todo eso por sentado?

¿Cuándo había asumido que ella siempre estaría ahí?

Apretó los puños.

No encontraba una respuesta. Y eso lo hizo sentirse peor.

***

Cuando llegó a la mansión, el lugar estaba completamente silencioso.

Los empleados ya se habían retirado.

Las luces permanecían atenuadas.

Todo parecía inmóvil.

Por un momento permaneció de pie en la entrada.

Escuchando. Esperando.

Como si de alguna manera pudiera escuchar la presencia de Samyra detrás de aquellas paredes.

Resultaba absurdo. Pero la necesitaba.

Necesitaba verla. Necesitaba comprobar que seguía allí.

Subió lentamente las escaleras.

Su brazo herido le molestaba.

Sin embargo, apenas lo notaba.

Su cabeza estaba demasiado ocupada.

Al llegar frente a la habitación, se quedó inmóvil.

La puerta estaba cerrada.

Y algo tan simple como eso le provocó una sensación extraña.

Antes entraba sin pensar.

Antes aquella habitación era también su refugio.

Ahora parecía existir una distancia invisible entre ellos.

Una distancia que él mismo había construido.

Bajó la mirada.

Y por primera vez se preguntó algo que nunca había considerado.

¿Qué sentiría Samyra cada vez que escuchaba hablar de Nayla?

¿Qué sentiría cuando todos daban por hecho aquel segundo matrimonio?

¿Qué sentiría al verlo defender una promesa hecha a otra mujer mientras destruía la que le había hecho a ella?

La culpa le atravesó el pecho.

Capítulo: No te alejes de mí 1

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