Entrar Via

Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 89

Omar no podía entender qué estaba ocurriendo.

La fragancia era lo primero que lo golpeaba cada vez que intentaba concentrarse.

Era intensa. Demasiado.

Canela, miel y rosas y otros olores fuertes.

Una mezcla dulce que, lejos de calmarlo, le encendía los sentidos de una forma extraña, casi incómoda.

Respiró hondo intentando aclararse.

Pero el aire dentro de la habitación parecía más denso de lo normal.

Más pesado.

Como si el espacio mismo estuviera cargado de algo invisible.

Se pasó una mano por el rostro.

—¿Qué demonios…?

Sacó su teléfono. Sin señal.

Frunció el ceño.

Caminó hacia la puerta. Intentó abrirla.

Bloqueada. Probó otra vez. Nada.

La cerradura no respondía.

Su mandíbula se tensó.

El calor dentro del cuarto parecía aumentar lentamente, aunque no podía identificar la fuente.

Se acercó al balcón. Lo empujó.

Tampoco cedió.

—Esto no tiene sentido…

Su respiración se volvió más profunda.

No de calma. Sino de desconcierto.

Porque su cuerpo reaccionaba de una forma que su mente no lograba justificar.

El pulso se le aceleraba. El calor en la piel aumentaba.

Y la fragancia seguía ahí. Persistente.

Como si se hubiera pegado al aire.

Omar retrocedió unos pasos. Intentó analizar la situación con lógica.

Pero algo no encajaba. No era solo una habitación cerrada.

Era una sensación. Una presión. Una incomodidad que comenzaba a rozar lo físico.

Apoyó la mano contra la pared.

—Esto es absurdo…

Trató de enfocarse. De pensar.

Pero su mente comenzaba a volverse lenta.

Como si algo estuviera interfiriendo en su claridad.

***

Fuera del hotel, Nayla avanzaba con rapidez por los pasillos.

Su corazón latía con fuerza. No de miedo. Sino de expectativa.

Todo había sido preparado con cuidado.

El incienso traído de Arabia. El aroma especial que le aseguraron que despertaba deseo y debilitaba la resistencia.

Un recurso extremo. Pero necesario.

Porque Omar siempre había sido inalcanzable.

Siempre distante. Siempre correcto.

Siempre… imposible de romper.

Pero esta noche sería diferente. Esta noche dejaría de rechazarla.

Esta noche dejaría de verla como un error en su vida.

Y finalmente la reconocería como lo que debía ser.

Su esposa. Su lugar. Su destino.

Nayla apretó los labios mientras caminaba más rápido.

El pasillo parecía interminable.

Cada paso la acercaba más a lo que había esperado durante años.

Se detuvo frente a la puerta de la suite.

Quinientos uno. Sacó el código.

Sus manos temblaban ligeramente. Pero no de duda. De emoción.

Iba a entrar. Iba a cumplirlo todo.

Iba a hacer que Omar no tuviera más opción que aceptarla.

Pero entonces su teléfono vibró. Se detuvo.

Frunció el ceño. Lo sacó.

Era un mensaje. Desconocido. Lo abrió.

Y su mundo se detuvo.

“Amor mío, Nayla… Soy Yusef, he llegado a Dubái. Es hora de encontrarnos.”

Nayla palideció. El aire pareció desaparecer de sus pulmones.

Ese mensaje no era casual. No era un error.

Era alguien que la conocía.

Alguien del pasado.

Sus dedos se tensaron alrededor del teléfono.

La seguridad que había sentido segundos antes se quebró de golpe.

Capítulo: Niebla de la pasión. 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me perdiste, CEO árabe