Capítulo 296 Santiago había manejado él mismo, sin chofer y sin Ilamar a Lorenzo.
Una vez que subieron al auto, sin embargo, Lorenzo lo llamó por teléfono.
Santiago le echó un vistazo a Olivia, sentada en el asiento del copiloto, y no se apresuró a arrancar. Al contestar solo dejó escapar un "ajá", indicándole a Lorenzo que hablara.
Él le explicó brevemente la situación: lo que le había pedido ya estaba listo, se lo iba a enviar. Acto seguido le mandó varios archivos.
Después de colgar, Santiago los fue revisando nuo por uno.
Había que reconocerlo: el señor Quiroga era muy eficiente. En ese breve lapso había reunido varias decenas de páginas de documentos, con texto e imágenes detalladas.
Santiago los recorrió en unos cuantos minutos y se hizo una idea clara de la situación.
—¿El señor Quiroga te buscaba por algo importante? — preguntó Olivia al notar su expresión seria.
Santiago negó y dejó el teléfono a un lado. En lugar de responder, le preguntó:
—Oli, cuéntame qué tienes planeado. ¿Qué piensas hacer con lo tuyo y lo de Adrián?
Lo cierto era que Olivia y este primo que le había caído del cielo apenas se "conocían" desde hacía poco. No habían construido aún una relación particularmente cercana, así que desde Europa hasta Altabrisa, ella casi no había mencionado su situación matrimonial. Tampoco esperaba que Santiago le preguntara ahora, en este momento tan delicado.
Pero ya que lo hacía, seguramente su tía Lorena ya le había contado algo, así que Olivia fue directa:
—Lo tengo muy claro. No voy a dar marcha atrás.
Volví específicamente para divorciarme, pero ahora lo más urgente es encontrar a la abuelita. En cuanto la encontremos, voy a tramitar todo.
Santiago asintió. Con eso le bastaba. La miró de reojo con ternura.
En realidad ella no necesitaba que nadie la respaldara. Ya había crecido, y ella misma era su propio respaldo. Pero escuchar esas palabras la conmovió profundamente.
—¿En qué te quedaste pensando? —Santiago le revolvió el cabello—. Vamos, de regreso al hotel a descansar.
Una vez en el hotel, Olivia ya no estaba tan aturdida como durante el día. Le pareció que compartir la habitación con Santiago, quedándose ella con la cama mientras él dormía en el sofá, no era justo, así que volvió a su cuarto.
—Si necesitas algo, llámame —dijo Santiago sin insistir, porque lo más probable era que tuviera que salir por la noche, y estando en cuartos separados no la despertaría.
—Está bien. Buenas noches. —Olivia lo vio salir y cerró la puerta de la habitación. Enseguida retomó la comunicación con Vianney.
Ya se había puesto en contacto con ella por la tarde.
Vianney le dijo que le enviaría un mensaje por la noche, así que tenía que esperar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...