Capítulo 300 —Vieja loca, ¿no se estará muriendo? —Ernesto empujó con fuerza la cabeza de la abuela.
Ella apenas tenía la boca entreabierta, insensible, sin dar ninguna reacción. La mirada se le iba apagando poco a pосо.
—Ya déjala, no vaya a ser que en serio se muera —dijo Eugenia, asustada, intentando detenerlo.
Ernesto miró a su madre en la cama. Sus ojos vacilaron un instante, pero enseguida se endurecieron.
—Mamá, no me culpes a mí. Si desde el principio me hubieras dado la casa sin tanto problema, nada de esto habría pasado.
Eugenia titubeó.
—De todas formas, el testamento ya está firmado, entonces por qué no...
—¡Cállate! —le dijo Ernesto—. Testamento, testamento... ¡Un testamento solo tiene validez cuando la persona se muere! Mientras esté viva, todo puede cambiar.
—Entonces... entonces... —Eugenia miró a su suegra, que apenas respiraba, y de pronto le vino a la mente el recuerdo de cuando ella dio a luz a sus dos hijos, y la abuela la había cuidado día y noche, llevándole caldo de pollo hasta la cama.
—¿Entonces qué? —le gritó Ernesto—. Ella se está muriendo sola, no tiene nada que ver con nosotros.
Hasta fuimos tan amables de traerle comida.
Eugenia temblaba de pies a cabeza. Ni ella misma podía creerse esa excusa.
Ernesto miró a su madre con asco, cubierta de sus propios desechos.
—Mamá, si quieres echarle la culpa a alguien, échasela a Olivia. La idea era llevarte de vuelta para que al menos te fueras limpia, pero Olivia está buscándote, y si te encuentra y te lleva, ¿entonces qué?
Al escuchar el nombre de Olivia, las lágrimas de la abuela no dejaban de correr, pero no podía ni hablar.
Ernesto lo pensó un momento y le dijo a Eugenia:
—Yo creo que es cuestión de un par de días. No puede quedarse aquí, si alguien la encuentra van a investigar. Tú quédate cuidándola, y en cuanto deje de respirar, la llevas de vuelta a la casa, la limpias bien, y luego hacemos oomo que se murió de enferma.
Al escuchar eso, Eugenia se puso a temblar todavía más.
—Yo... yo no me quedo aquí. Tú... ¿por qué no te quedas tú?
—¡Desgraciada! ¿Todavía te atreves a decirme que no? —Ernesto levantó el puño, listo para golpearla.
Eugenia se cubrió la cabeza y salió corriendo.
—No, yo no me quedo aquí. Si alguien se va a quedar, que seas tú. Es tu mamá, no la mía...
Sin importar cuánto la insultara Ernesto, ella siguió corriendo hacia la puerta. Ernesto la persiguió yу llegaron casi al mismo tiempo. En el instante en que Eugenia abrió la puerta de la bodega, Ernesto le agarró el cabello, pero la cara de ambos se puso blanca al mismo tiempo al ver lo que había afuera.
Porque ahí, frente a ellos, había un grupo de tipos enormes. Incluso había extranjeros entre ellos.
Al que encabezaba el grupo, no lo conocían de nada.
—¿Quiénes son ustedes? —Ernesto soltó el cabello de Eugenia, aterrado. Pensó que eran cobradores y se apresuró a decir—: Yo pago, ya mero voy a poder pagar, yo...
Antes de que terminara de hablar, otro auto llegó a toda velocidad y se detuvo en la entrada. Olivia se bajó y avanzó cojeando lo más rápido que pudo hacia la bodega, gritando mientras avanzaba:
—¡Abuelita! ¡Abuelita!
Ernesto, sin entender todavía lo que estaba pasando, señaló a Olivia y gritó:
—¡Esa es mi hija! ¡Su esposo tiene mucho dinero! i Agárrenla a ella, agárrenla y van a tener...!
Antes de que pudiera terminar la palabra "dinero", el tipo que iba al frente le dio un puñetazo en la mandíbula.
Pero estaba tan sucia. ¿Cómo iba a dejar que Oli la tocara?
Su cuerpo marchito encontró fuerzas de quién sabe dónde.
—No... aléjate... Oli... no te acerques, estoy sucia... La abuela está sucia...
Olivia estuvo a punto de romper en llanto.
—No está sucia, abuelita. Abuelita no está sucia...
—Yo me encargo. —Santiago se inclinó y tomó a la abuela en brazos.
La abuela se asustó todavía más.
—¿Quién es? ¿Quién...? No me toquen, hagan caso, bájenme, estoy sucia...
Si la abuela hubiera tenido algo de fuerza, habría luchado con todo para bajarse, pero ya no le quedaba ni un poco de energía. Solo le quedaban la angustia y el miedo.
—¿Es Adrián? Adrián, no me toques, bájame, estoy muy sucia...
Santiago ya iba apurado con la abuela en brazos, rumbo a la puerta.
Olivia lo seguía de cerca, y al escuchar aquello sintió una punzada.
"Adrián, Adrián... Abuelita, no es Adrián..." —Abuelita, es...
Olivia estaba a punto de decir que era su primo Santiago, cuando alguien que llegó corriendo la interrumpió.
—¡Abuelita! ¡Soy Adrián! ¡Adrián ya llegó!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...