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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 303

Capítulo 303 —Suéltenla —respondió Santiago con sequedad.

—¿Soltarla? —Lorenzo no ocultó su sorpresa. Eso no era propio de Santiago; esperaba que la hiciera sufrir hasta no poder más.

—Sí, suéltenla —confirmó Santiago—. A veces, ver a los perros morderse entre ellos es un buen espectáculo.

Lorenzo acató la orden y colgó el teléfono.

En un principio había querido decir: "¿Y si después de dejarla ir sigue causando problemas?" Pero la idea apenas le cruzó la mente un instante; después de todo, con el señor Rossi de por medio, Paulina no podría hacer nada que perjudicara a la abuela ni a la señora Olivia. Y todo lo demás, por mucho escándalo que armara, ya no era asunto de ellos.

Santiago volvió a la habitación del hospital y siguió acompañando a Mercedes y a Olivia.

*** En un sótano sumido en la oscuridad.

Paulina estaba acurrucada en un rincón, temblando sin parar.

La habían arrastrado hasta ahí. No sabía quién la había capturado, no sabía dónde estaba, ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba encerrada.

Le habían quitado el teléfono en el momento en que la atraparon y luego la llevaron a este lugar. Todo era oscuridad; no tenía forma de saber cuánto tiempo había pasado ni si afuera era de día o de noche.

Tampoco tenía nada que comer.

Y tenía mucha hambre.

Pero más que hambre, tenía miedo.

Sobre todo, porque el hombre que lideraba al grupo que la capturó era aterrador. Aún ahora, solo de recordarlo, le erizaba la piel.

Por más que pensó, no logró deducir quién era ese sujeto.

Pero el terror de aquel instante en que la arrojaron ahí dentro volvió a apoderarse de ella.

Literalmente la arrojaron.

La tiraron desde lo alto de la escalera. Rodó varios metros antes de detenerse. Lo único que supo fue que todo el cuerpo le dolía como si se lo hubieran desarmado pieza por pieza, y ni siquiera sabía si tenía algún hueso roto...

Entonces se encendió una luz tenue en el interior.

Alguien bajó por la escalera.

Mucha gente.

El que iba al frente llevaba lentes oscuros.

¿Usar lentes oscuros en plena penumbra? ¿Sería para que no lo reconocieran?

Aunque era innecesario: de todas formas, no habría podido reconocerlo, porque apenas se veía algo.

Todos llevaban tapabocas y rodeaban al hombre de camisa negra que encabezaba el grupo.

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