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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 34

Capítulo 34 -Vamos, Adrián, sírvete un muslo de pollo -le dijo Eugenia con mucha insistencia, mientras usaba los cubiertos de servicio para ponerle la comida en el plato.

-No, en serio, no se moleste. Mejor que se lo coma mi suegro, que para eso estamos celebrandorespondió Adrián, apartando un poco su lugar.

Olivia dejó escapar un sonido de fastidio para sus adentros. ¡Él ni de chiste se iba a comer eso! Sabía que a él no le gustaba para nada la sazón de su casa; prefería la comida picante, pero detestaba que fuera grasosa, y ese pollo en crema que nadaba en una capa espesa de aceite rompía todas sus reglas.

Pero el entusiasmo de su madre era casi imposible de frenar. Seguía sirviéndole una y otra vez, recalcando que usaba los cubiertos limpios, hasta que la comida en el plato de su esposo formó una pequeña montaña.

Al ver la cara de apuro que ponía Adrián, aunque intentaba disimularlo, Olivia solo pudo pensar que se lo tenía bien merecido. En otros tiempos, ella habría intervenido para pasar discretamente parte de esa comida a su plato y ayudarlo, pero esta vez no tenía ni la mínima intención de mover un dedo.

"¡Que se las arregle solo!" Adrián la buscó con la mirada un par de veces pidiendo auxilio, pero ella hizo como que no se daba cuenta. Al final, él no tuvo más remedio que empezar a dar bocados pequeños, comiendo con mucha dificultad.

Entonces, Eugenia tomó la palabra.

-Hija...

Ya empezó. Olivia sabía que cuando su madre usaba ese tono era porque quería pedir algo; y aunque se dirigía a ella, el verdadero objetivo era Adrián. Eugenia era experta en eso: no le pedía las cosas al yerno, sino que le lloraba a la hija para que él escuchara. Ese era el único papel que Olivia desempeñaba en esa familia: ser una herramienta de negociación.

-Hija -continuó su madre con una sonrisa fingida-, tenemos algo muy bueno que contarles.

Olivia no dijo nada. Las buenas noticias en esa casa nunca tenían que ver con ella, a menos que se tratara de sacarle dinero.

-Mateo ya tiene novia -mencionó Eugenia al ver que su hija no reaccionaba.

Olivia mantuvo el silencio, pero Adrián, siempre educado, intervino.

-Qué buena noticia, felicidades.

Se limitó a sonreír con sarcasmo. ¿Felicidades? ¿Y cuánto les iba a costar ese festejo?

-Sí, estamos muy contentos, pero... -Eugenia hizo una pausa y dejó escapar un suspiro de preocupación -. El problema es que la muchacha es muy exigente y dice que no se casa si no tienen una casa nueva.

-¿Otra casa? -Olivia puso mala cara-. ¿No se supone que compramos esta precisamente para cuando Mateo se casara?

En aquel entonces, le habían pedido el dinero a Adrián con la excusa de que su hermano necesitaba un patrimonio para su futuro matrimonio.

Capítulo 34 1

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