Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 39

Capítulo 39 Si dejas algo por mucho tiempo, a veces no hay marcha atrás...

Se cayó una infinidad de veces; era incapaz de girar o saltar como antes. En ese último intento, un dolor la obligó a detenerse. Se quedó ahí, tirada en el suelo, mientras el sudor y las lágrimas le escurrían.

Al final, se dio por vencida.

"Olivia, ya no puedes. El doctor te lo dijo hace cinco años y no quisiste entender. Ahora estás toda tiesa, ¿ cómo pretendes volver a saltar?" Sintió que alguien la observaba. Al levantar la mirada, vio a su abuelita Mercedes junto a un joven tras la ventana. Era... Julián.

No entendía qué hacía él ahí con su abuela. Sintió angustia al pensar que un extraño la había visto en ese estado tan lamentable.

"Antes era bailarina, pero ahora que está lisiada no es más que un estorbo".

"¿Para qué te sirve una mujer así? No sirve para los eventos sociales, y en casa seguro te da miedo que se le caiga el café encima si intenta servirte. ¿Te sirve el café así... así, caminando de lado?" "¡Mi amor, toma! ¡Ay, me caí! ¡Adri, cárgame!" Las burlas de los amigos de Adrián resonaban en su cabeza como un eco insoportable. Aterrada, se arrastró hasta la ventana para cerrar las cortinas y se ocultó detrás de là tela, cubriéndose la boca para no dejar escapar ni un solo sollozo.

-¿Estás ahí, niña? -llamó doña Mercedes desde el pasillo.

-¡No! ¡Abuelita, no entres! ¡Por favor, no pases! - Intentó que no se le quebrara la voz, pero el llanto le brotaba como un manantial.

No quería que la viera tan vulnerable, y mucho menos que ese hombre fuera testigo de su humillación. Pero la puerta se abrió de todos modos.

La luz del pasillo proyectó una sombra larga sobre la duela. Era Julián.

Aunque su pierna no respondía como antes, los movimientos estaban grabados en su memoria.

Gracias al apoyo del joven, lograron terminar la rutina entre tropiezos y errores técnicos, pero era la primera vez en cinco años que conseguía bailar una pieza completa.

Cuando la música se detuvo, se quedó en medio del salón, sintiéndose en un sueño.

-Bailar es una cuestión de actitud, Cisne. Si tú quieres, puedes volver a volar. -Él la miraba con un brillo especial en los ojos-. ¿Te suena familiar esa frase?

Entonces lo recordó. Era el muchacho que hacía de suplente en la universidad, el que siempre se equivocaba y se caía en los ensayos. Un día lo encontró llorando de frustración bajo un árbol y ella le había dicho exactamente esas mismas palabras.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)