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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 416

Los guardias del juzgado salieron en ese momento y pusieron fin a la pelea.

Le quitaron el tubo a Renata. Tenía el cabello revuelto, todo el cuerpo le temblaba, y frente a ella, Beto estaba inmovilizado por los guardias.

Quedaron cara a cara. Él la miró con odio.

—Renata, yo nunca te traté mal, jy tú me sales con esta crueldad!

Renata se esforzó por calmar la respiración agitada, sin ganas de desperdiciar ni una palabra más. Ante una persona con la que era imposible razonar, aunque se desgastara el habla, aunque dijera mil o diez mil frases, no lograría convencerlo de nada. Que pensara lo que quisiera. No iba a invertir otro segundo con gente basura ni en emociones tóxicas.

—No te vayas a arrepentir —gritó Beto, y luego volteó

hacia Nico, con el mismo tono rencoroso—. Lo nuestro como amigos se acaba aquí.

Nico quedó atónito.

—Beto, pase lo que pase, isomos amigos, casi hermanos! Somos amigos de Renata, pero también tuyos. Ustedes fueron un matrimonio, no tiene por qué llegar a...

No alcanzó a terminar porque Celeste lo jaló de la oreja y se lo llevó de vuelta.

—¿De quién eres hermano, de quién eres amigo? ¡Te lo advierto, entre Beto y Renata solo puedes elegir a uno! Si eliges a ese imbécil de Beto, te largas con él. —

Lo que quería decir era: lo nuestro también se acabó.

Nico se espantó.

—¡No es para tanto, Cele!

—¡Sí lo es! —Celeste no tenía ganas de discutir con él y se subió al auto.

Nico salió disparado detrás de ella.

—No te pongas loca y andes tirando el celular. No voy a transferirte dinero en un buen rato, así que ahorra, y ni se te ocurra comprarte uno nuevo.

—¡Aaah! —Esas palabras fueron como echarle leña al fuego; Paulina gritó con rabia.

*** Cuando Renata fue a recuperar el departamento, llevó

gente de una empresa de mudanzas. Además, Nico también estaba ahí, obligado por Celeste, aunque, por supuesto, primero lo obligó a definir su postura y solo después lo dejó ir.

Nico no tuvo opción: si no iba él, iría Celeste, jy estaba embarazada! Tenía el alma destrozada, no comprendía cómo cuatro amigos que eran inseparables habían terminado así.

Tocó el timbre para que Paulina abriera.

Paulina, como si hubiera escuchado llegar a su salvación, gimoteó con voz suave:

—Nico...

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