Adrián no tenía reparo en decir lo que quería comer, para que el señor se mantuviera ocupado cocinando.
Eso era mejor que pasar los días suspirando juntos, frente a frente, en la casa.
Después de cenar, se quedó a ayudar al padre de Leonardo a arreglar la huerta. El patio, que antes estaba lleno de hierba, ahora empezaba a cobrar vida con las verduras que el señor Montiel había sembrado.
Solo que, agachado entre los surcos, le vino a la mente aquella vez que fue con Olivia a la casa de campo de Mercedes. Se sentaron juntos frente a la puerta a contemplar las enredaderas llenas de frutos y las rosas en plena floración.
El dolor lo golpeó sin aviso, pero ya no había nada que pudiera hacer.
Esperó a que oscureciera por completo para despedirse de los Montiel y volver al hotel.
*** A la mañana siguiente se presentó en la empresa.
Beto llegó antes que él y lo esperaba con los responsables de varias empresas subcontratistas.
—Vamos a la sala de juntas —dijo Adrián.
—Ya llegó el señor Vargas. —Sonrió Beto—.
Aprovechen para revisar con él los contratos de renovación.
El grupo se sentó alrededor de la mesa. Tal como Beto había adelantado, los responsables no solo iban a negociar la renovación, sino también a cobrar la liquidación de pagos pendientes; solo faltaba la firma de Adrián.
—Ya revisé el contrato que me envió Beto, no tiene problemas. Seguimos igual que los años anteriores, continuamos con la colaboración. En cuanto a la liquidación... —Adrián puso cara de dificultad—. La situación de la empresa últimamente, Beto la conoce bien, la verdad es que...
—Sí, es cierto. —Beto forzó una sonrisa—. Pero la fecha límite del contrato de liquidación ya está
encima, así que...
—Esperemos unos días —dijo Adrián—. Todavía quedan algunos, ¿cierto?
—Entonces... ¿por qué no firma de una vez, señor Vargas? —sugirió uno de los responsables.
—Mejor todo junto. Cuando llegue el momento firmamos el contrato, la liquidación y el anticipo de los nuevos proyectos, todo en una sesión. —Adrián les devolvió los documentos.
—Esto... —Los responsables miraron a Beto.
—Pues esperemos unos días —concedió Beto con una sonrisa—. De cualquier manera, qué más dan unos días más.
Terminó la reunión y, al salir de la sala, una sombra de resentimiento cruzó la mirada de Beto.
Si de verdad...
Se detuvo a media frase al notar el borde de una prenda asomándose por la puerta de la sala.
Cambió de rumbo.
—Si de verdad la empresa no resiste el golpe que nos dio Santiago, ¿qué hacemos?
—¿Eh?—Nico parpadeó—. Pues empezamos de cero, ¿?
qué tiene? No es la primera vez que pasamos por algo difícil. Mientras los tres estemos unidos, no hay obstáculo que no podamos superar.
Adrián rio, bajó la cabeza y disimuló el brillo húmedo en sus ojos.
—Adri, y Pau... ¿no vas a ir a verla? Después de todo, está embarazada —dijo Nico en voz baja.
Adrián se recompuso. Cuando levantó la mirada ya no quedaba nada en sus ojos; solo se fijó en la sombra al otro lado de la puerta y dijo en voz alta y clara:
—Claro que voy a verla. Está bien, no te preocupes.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...