Capítulo 44 Como él seguía convencido de que ella se moría de celos, Olivia prefirió ahorrarse las explicaciones.
Se puso los audífonos de nuevo y, media hora después, el auto entró al estacionamiento subterráneo de la casa.
Su anillo seguía ahí, olvidado sobre el tablero. No hizo el menor intento por tomarlo y se bajó.
Cuando uno se esfuerza tanto por valorar algo que para los demás no vale nada, termina convirtiéndose en un mal chiste.
Debido a su pierna, no podía caminar tan rápido como Adrián, quien la alcanzó sin el menor esfuerzo.
Entraron juntos al ascensor para subir al departamento.
Él llevaba dos días con la misma ropa y debía sentirse muy incómodo, así que en cuanto llegaron se fue a su habitación para bañarse. Olivia tomó una pijama limpia y entró al baño de la recámara de visitas.
Para cuando terminó de asearse y salió, Adrián ya estaba ahí, sentado en la habitación de invitados.
Tenía un libro en las manos y estaba en el sillón junto a la ventana, con las piernas estiradas sobre el taburete, concentrado en la lectura.
Olivia pensaba ignorarlo, pero de pronto se dio cuenta de lo que tenía en las manos: jera una de sus guías para su examen!
Sintió pánico y se lanzó a quitárselo.
Sin embargo, como no tenía buen equilibrio, al intentar arrebatarle el libro, él levantó el brazo. No alcanzó a agarrarlo y, al perder la estabilidad, terminó cayendo en su regazo.
Casi nunca estaban así de cerca.
Pero en ese momento, la angustia por el libro superaba cualquier incomodidad de estar sentada sobre él; mientras más alto estiraba él la mano, más luchaba ella por recuperarlo.
Al final, él dejó de jugar, bajó el brazo y abrió el libro frente a ella para que lo viera.
Al fijarse bien, Olivia suspiró aliviada. Por suerte, era la guía de lectura que había contestado hace tres años solo por diversión. Estaba llena de tachones, con un setenta por ciento de errores y repleta de anotaciones con el significado de las palabras en español.
Pasado el susto, se percató de otro detalle: seguía en sus brazos. Él sostenía el libro con ambas manos, rodeándola, como si la estuviera abrazando.
En realidad, jamás habían tenido un momento de tanta intimidad.
Pero él no parecía notar la cercanía; estaba totalmente absorto revisando los errores del examen.
-Tu nivel es malísimo. ¿A poco no conoces estas palabras? ¿Y esta otra tampoco? Olivia, parece que no entiendes ni la mitad de lo que dice este artículo.
Puso los ojos en blanco.
"Que diga lo que quiera, ya tengo mi puntaje y pronto me largo de aquí".
Por desgracia, él notó su gesto.
Se quedó callado un instante y, por alguna razón, trató de suavizar sus palabras.
-Bueno, tiene sentido. Olvidaba que eres artista.
"Claro, siempre con su desprecio por los que nos dedicamos al arte".
Él pareció recordar algo más.
-Creo que me acuerdo de que, cuando estábamos en la preparatoria, también me pedías ayuda con tus tareas, ¿no?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...