Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 49

Capítulo 49 -¿Hablas en serio? -Él tenía la cara desfigurada del enojo.

-Sí. -Olivia no estaba bromeando, ni actuaba por celos o por un simple berrinche.

-Está bien. -Adrián asintió con la cabeza-. ¡Luego no te arrepientas!

Regresó al mostrador y señaló los diez relojes.

-¡Me los llevo todos!

Vianney ya había terminado de entender la situación:

Olivia era la esposa legítima y la mujer manipuladora que se había ido antes no era más que la amante.

La vendedora cerró la vitrina.

-Lo siento, señor, ya no están a la venta.

Adrián no podía creer que una empleada le estuviera poniendo trabas. Por primera vez en su vida, dejó salir su lado más arrogante.

-¿Crees que no puedo comprar esta tienda entera en este mismo instante si me lo propongo?

-Puede ser, pero prefiero irme a la quiebra antes que venderle nada. Soy una ciudadana común, pero no quiero que nada de lo que salga de mis manos termine en la muñeca de una amante -respondió Vianney con determinación en su cara.

-Tú... -Adrián estaba realmente furioso.

Olivia se acercó para mediar y le sugirió a la vendedora que aceptara el trato.

-¡No seas ingenua! ¡Véndeselos! Pero cóbrale el doble. Lo único bueno que tiene este tipo es su dinero, si vas a estafar a alguien, que sea a él.

Él, que estaba que echaba chispas, no pudo evitar soltar una risa irónica al escucharla.

-Te encanta estafarme, ¿verdad? Como siempre.

Olivia lo ignoró y le hizo una seña con la mirada a Vianney para que subiera el precio.

Animada por el gesto, la vendedora sacó los diez relojes y pidió el doble de su valor de mercado.

Adrián sabía que era una trampa, pero al ver la mirada de desprecio que Olivia le lanzaba, soltó un bufido de indiferencia.

-¡Cobra! ¡Pasa la tarjeta!

-¡El anillo! -exigió él, golpeando ligeramente el mostrador.

Vianney miró a Olivia.

Extendió la mano, indicándole que se lo entregara.

-Me mandas las muñecas por correo, vendes todos los regalos, vendes el anillo de bodas... ¿Qué sigue?¿ Vas a vender la casa?-cuestionó él.

Olivia lo pensó un momento. Tenía razón; si no fuera porque necesitaba su firma para vender la propiedad, ya lo habría hecho.

-Si te hace falta dinero, dímelo. ¿Cuántas veces te he dicho que uses tus tarjetas? Tienes la tuya y la adicional que te di, ¿no te alcanza? -dijo mientras conducía-. Si tu familia quiere comprar una casa nueva, solo avísame para que yo la pague. ¿Te divierte aliarte con extraños para estafar a tu propio esposo? Señora Vargas, me parece que tiene demasiado tiempo libre.

El celular de Olivia volvió a sonar. Esta vez era un correo de la embajada con la notificación para la cita de las huellas dactilares.

Al mismo tiempo, le llegó un mensaje de la maestra Carmen reenviándole la misma notificación. Tenía que viajar a la capital para el trámite y la fecha era pasado mañana.

Su mente empezó a trabajar a toda velocidad, buscando una excusa para viajar a la capital...

Al ver que no respondía, Adrián insistió.

-Te estoy hablando, ¿en qué piensas, señora Vargas?

Olivia reaccionó.

-Ah, estaba pensando en que las cosas materiales tienen mucho más valor. Ya ves, si vendo artículos de lujo, obtengo dinero rápido, pero si trato de traspasar a un marido a otra persona, nadie lo quiere...

El semáforo cambió a rojo.

Adrián frenó de golpe.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)