Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 509

Capítulo 509 Por respeto a Leonardo, ellos mantuvieron una tregua. Por primera vez desde que se separaron, Olivia no se puso a la defensiva como cada vez que lo miraba.

Pudieron, incluso, conversar con normalidad.

—¿Cómo se te ocurrió hacer esto? —le preguntó

Adrián cuando salieron del despacho parroquial.

No podía decirle que el detonante había sido una rabieta de Julián, así que le respondió con vaguedad.

—Cuando estaba ordenando mis cosas, la encontré.

Llevo años en el extranjero y no sé dónde estaré en el futuro. Aunque solo es una piedra, para los papás de Leonardo significa mucho. Por eso quise buscarle un buen lugar.

Adrián asintió.

—Bien pensado. Ojalá que en la próxima vida l...

Olivia alcanzó a escuchar la mitad y preguntó casi sin pensarlo:

—¿Qué pasa con la próxima vida?

—Si existe una próxima vida... —tomó aire—, en serio espero poder ayudarlo a cumplir todos sus deseos.

A ella le ganó la curiosidad.

—¿Cuáles eran sus deseos? Aparte de recorrer el mundo.

Él la miró y sonrió.

—Cosas de hombres. No preguntes tanto.

—¿Ahora hay cosas de hombres y de mujeres? Qué

aburrido —suspiró.

Mientras hablaban, llegaron al portón de la iglesia y se encontraron con Anna, que esperaba a Adrián sentada en un banco de piedra.

—Ya me regreso. ¿Y ustedes?—Olivia iba con tres escoltas y no podía llevar a dos personas más.

—Vinimos en nuestro auto —explicó AdriánQueremos pasear un rato por aquí, no nos iremos todavía.

—Eso fue excelente. Mi nena, eres muy buena.

En cierto modo le había concedido un deseo a él.

Julián también había hecho mucho por ella; lo más difícil de encontrar en ese mundo es alguien que ame con honestidad y respeto.

—¿Cuándo vienes a Altabrisa? —La fecha de su cita ya se acercaba; ojalá él pudiera conseguir la suya más o menos al mismo tiempo. Una vez con la visa en mano, había que organizar el viaje de regreso, porque el festival internacional era en agosto y tenían que volver para ensayar.

—En un par de días. Ya pedí mi cita y casi coincide con la tuya. Con las ganas que tenía de regresar a casa, y mi papá no deja de llevarme a reuniones;

encima los demás parientes no paran de reclamarme atención. Me quedo dos días más, aunque mi corazón ya voló a Altabrisa.

—Aprovecha entonces para estar con tu familia, no hay prisa.

Estuvieron hablando como media hora. Julián era de esos que saltan de un tema a otro sin hacerlo notar.

Si ella no hubiera estado en el auto, habrían seguido una hora entera, y aun así él colgó como si le costara despedirse.

El amor y el apego de una persona no se pueden disimular. Ahí estaba Adrián, por ejemplo: lo conocía desde hacía doce años y nunca hablaron por teléfono más de dos minutos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)