Capítulo 51 Olivia tenía los ojos cerrados, como si estuviera a punto de quedarse dormida.
-Mh, ya sé.
Hacía tiempo que había silenciado las notificaciones de Paulina; no importaba lo que esa mujer publicara, ella no vería nada.
-¿Qué pasa? ¿Te vas a dormir tan temprano? - Adrián arrugó la frente- ¿Te sientes mal? Ven, déjame ver.
Se inclinó hacia ella, intentando buscarle la cara.
-No estarás llorando a escondidas, ¿o sí?
"¡Ni de broma!" -Ándale, levántate, quiero verte. -Él pasó los brazos por debajo de su cintura y la levantó de la cama.
Olivia abrió los ojos. Él notó que los tenía secos, sin rastro de lágrimas. Ya ni siquiera se le ponían rojos como antes; ahora su mirada era indiferente, como si hubiera una barrera invisible entre los dos.1 -¿En serio tienes tanto sueño? -La soltó con cuidado sobre el colchón-. Entonces duérmete...
Después de acomodarle las cobijas, se quedó observándola mientras ella volvía a cerrar los ojos.
Tras dudar un momento, decidió hablar.
-Mañana me voy de viaje de negocios.
"¡Un viaje!" Abrió los ojos. ¿Eso significaba que podría ir a la capital a escondidas para el trámite de sus huellas digitales sin que él se enterara? Se incorporó de un salto, con una chispa de entusiasmo iluminándole la cara.
-¿Y cuántos días te vas?
-Unos tres o cuatro días, tal vez una semana si se complica -respondió él, poniendo mala cara. Le pareció que su reacción era exagerada, ¿qué se traía entre manos?
¡Entonces sí podía ir!
-Ah, no es nada. ¿Y con quién vas? -preguntó ella al azar, tratando de ocultar la enorme alegría que sentía.
La expresión de Adrián se volvió vacilante.
-Con... Beto... -Hizo una pausa antes de continuar-, y tal vez también vaya Pau.
-Ah, ya. -Volvió a recostarse-. Está bien, avísame antes de que regreses para que doña Rosa prepare algo rico para comer.
Él la miró con incredulidad.
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