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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 598


Capftulo 598
Olivia tenia el celular en la mano, con la cabeza agachada mientras le escribía a Anna, pero por más que lo intentaba no lograba distinguir las letras de la pantalla. Solo cuando las lágrimas empezaron a caer en gruesos goterones sobre el cristal se dio cuenta de que el llanto le nublaba la vista desde hacía rato,
Se secó las lágrimas con fuerza, limpió la pantalla y por fin pudo avisarle a Anna que ya se lo habían llevado al hospital. Todavía tenía que preguntar a cuál exactamente.
Y en ese momento el celular volvió a sonar. Esta vez era Fiorella. ¿Qué querría ahora?
—iOlivia! ¿Dónde estás? —Fiorella también sonaba muy angustiada.
—Estoy en casa. —Olivia logró controlar su voz.
—Ah, qué bueno, qué bueno, —Fiorella suspiró de alivio — Olivia, estos días no salgas si no es necesario, y si tienes que salir por algo urgente, lleva varios guardaespaldas contigo.
—Tú... ¿por qué? —¿Fiorella también sabía algo?
—Olivia, hay alguien que quiere hacerte daño, alguien de apellido Quiroga. Tienes que tener mucho cuidado,
—¿Cómo lo sabes? —Olivia quedó atónita.
—Yo...
Fiorella no alcanzó a terminar la frase y la llamada se cortó. Olivia se inquietó. ¿No le habría pasado algo a Fiorella también? Que la llamada se cortara así... ¿ estaría en peligro? Volvió a marcar enseguida, pero quien contestó del otro lado fue un hombre,
—Olivia.
Julián.
—¿Cómo es que llegaste hasta allá? —preguntó Olivia.
—Olivia…
—Julián habló con ese tono de antes, el de siempre—. Vine por ti, claro. Ten presente lo que Fio acaba de decirte. No voy a dejar que te pase nada.
—Ay, creo que ya pasó algo.
La voz de Fiorella se escuchó por el celular. La llamada se cortó de nuevo. A Olivia no le quedaba ánimo para ocuparse del motivo de la visita de Julián; lo único que le importaba eran los tres heridos en el hospital.
Como no podía quedarse quieta en la casa, volvió a llamar a Santiago.
—Santiago. ¿ya llegaste al hospital? Quiero ir. ÉIJ harto de que ella insistiera tanto, terminó por ceder
—Espera un momento, déjame organizar algo.
Así que Santiago dispuso tres autos con guardaespaldas para llevarla al hospital. En el camino, Olivia se comunicó con Anna y pasó por ella para ir juntas. En el instante en que Anna subió al auto, Olivia sintió que la culpa y el miedo la desbordaban. Le apretó la mano con fuerza, consumida por dentro.
—Anna, perdóname, en serio, yo..
Quiso explicarse, pero Anna negó con la cabeza y la abrazó.
—Olivia, debes de estar muerta del susto, ¿no?
Las palabras que le quedaban a Olivia se le atascaron otra vez en la garganta. ¿Qué clase de ángel era Anna? ¿Cómo podía, en un momento así, preocuparse primero por Olivia?
—Anna, me siento muy culpable, en serio...
Acurrucada en los brazos de Anna, Olivia se sentía cada vez peor—e Si a Adrián le pasa algo estavez, yo…
—No digas eso. —Anna la interrumpió de nuevo— Olivia, Adrián va a estar bien, ¿verdad? No te preocupes, no pasa nada, no pasa nada...
Anna le daba palmaditas y la consolaba. Olivia cerró los ojos en silencio. Bien, por ahora solo rezarfa para que Adrián estuviera bien.
"Adrián, más te vale estar bien!", pensó. Escoltadas por los tres autos, Olivia y Anna llegaron al hospital sin contratiempos. Santiago las esperaba en persona, con su gente, en el estacionamiento del hospital.
—Los tres están en la sala de reanimación de urgencias, Por ahora no se sabe nada, pero mientras

sigan allí, al menos es buena señal. —Santiago la tomó por los hombros y se lo dijo con firmeza.
Cierto, al menos seguían vivos, Todavía había esperanza,

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